Descargue Carmesí

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Carmesí es un libro ilustrado de Microcuentos, disponible bajo licencia Creative Commons 4.0 (CC,BY) escrito por Jorge Urrea. Siéntase libre de Descargarlo y compartirlo

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jueves, 22 de octubre de 2020

Ciberfiestas de Armenia

 No ha pasado inadvertida la programación cultural de las fiestas aniversarias de Armenia. A pesar de las múltiples limitaciones que imponen las medidas de bioseguridad, el trabajo realizado por la Corporación de Cultura y Turismo con su diseño de eventos logró poner a disposición, no solo de los armenios, sino de los ciberespectadores en general, un abanico de actos culturales que, me atrevería a decir, logró mitigar la ausencia de la cultura en el espacio público. 

La adversidad reta a la imaginación y usualmente los resultados de salir del área de confort, refrescan las actividades e impulsan a nuevas experiencias. En este caso la imposibilidad de realizar desfiles a lo largo y ancho de las vías de Armenia y eventos masivos, implicó la destinación de espacios como autoparques o terrazas, a donde, unos cuantos accedieron presencialmente, pero con total disponibilidad para todos en la red. Es decir, la cultura se adaptó a la nueva narrativa impuesta por la mediación de las Tic.

En las transmisiones, términos generales, se apreció un uso adecuado de los recursos técnicos, que se limitaron a mostrar los espectáculos de manera reposada —como debe ser—, con algunas excepciones de producciones despistadas que demostraron el desconocimiento del lenguaje audiovisual y los clásicos —y eternos— minutos sin audio en algunos de los espectáculos. Nada que no sea considerado gajes del oficio. 

Concentrar las actividades —que sería pertinente nos cuenten, cómo fueron contratadas o si son resultados de concertación municipal— en la red, les entregó la oportunidad a los espectadores de contar con una variedad amplia de eventos, en una maratón vistosa y ecléctica de la cual se puede destacar la estructura narrativa y la puesta en escena, la reflexión de identidad del contenido de la mayoría de los productos culturales y el testimonio patrimonial en que se convierte el registro que queda de estas actividades, que ahora están en video de principio a fin —no se debe desperdiciar la oportunidad de catalogarlo y archivarlo como se debe, para la historia—. 

Por otro lado, tener juntos los productos culturales permitió ver una panorámica del arte local, vale la pena preguntarse si se están haciendo nuevas reflexiones y creaciones alrededor de nuestra identidad, porque a pesar de que la calidad de muchos de los espectáculos, en términos de vestuario, utilería, e interpretación; se podría decir que va en crecimiento, algunos otros se han quedado en la repetición de la repetidera: los mismos muñecos, los mismos montajes, los mismos bailes. Si algo permitió esta coyuntura fue sacar a flote a los artistas que están creando y poner evidencia a los que poco se esfuerzan o viven del reciclaje artístico. 

Zapping: Tenemos una orgullosa representación del teatro quindiano en un proceso de creación que convoca artistas del país y que es ganador de Iberescena. Se trata de Juliana Buitrago, integrante del grupo La Musaraña de La Tebaida, quien trabaja en el montaje ‘Ayni, trilogía de los días sin tiempo’, una puesta en escena que se proyecta como “una celebración a la memoria, un viaje por las contradicciones de ser originarios y colonizados”. Nada mejor para nuestra cultura que la circulación del conocimiento que ayuda al verdadero crecimiento del sector.

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Arte y política

  

Todo lo que se haga en aras, 

tanto en el contenido como en la forma, 

en aras de mejorar al hombre, 

yo creo que todo es político.

Silvio Rodríguez (1976)

 

Hoy, justo al final de la tarde, tendré la oportunidad de debatir con un grupo de ciudadanos en el espacio “La Nocturna Cultural” sobre la relación arte y política.

 

En el encuentro, mediado por el tic, revisaremos a la luz de algunos autores como, Rancière, Richard y Capasso la manera como el arte jamás es ajeno a la condición política del ser humano, manifestándose en algunas oportunidades como activista, en otras siendo contenido o concepto, también, planteando un punto de vista crítico frente al acontecer. 

 

Además de las miradas académicas de la mencionada relación arte y política, asoma la necesaria contrastación con la experiencia empírica del arte y la cultura local y regional. 

 

Decía Piedad Bonet, en una columna sobre este tema, que sería deseable que los gobernantes tuvieran suficiente bagaje cultural, sensibilidad con las diferentes artes y contaran “con un pensamiento forjado en la reflexión que proporcionan la filosofía y la historia”.  Infortunadamente no es así, el fragor de la campaña lleva a los políticos, en la gran mayoría de los casos, a acercarse al arte como un proveedor de entretenimiento. En otras palabras, el arte es para algunos políticos en la época electoral, un instrumento vació; simple ruido que llama la atención para atraer a la audiencia de su discurso proselitista.  

 

El problema es que conscientes de esa ‘necesidad’ de los candidatos y a sabiendas de su ceguera al arte, algunas veces temporal; desde la otra orilla existen “representantes del sector”, algunos de ellos artistas otros mercachifles, que se acomodan para servir de instrumento de barullo. Así, entre oleada y oleada electoral se repite la función. 

 

Hay artistas que están creando y poco les interesa la alharaca de “sus representantes” oportunistas. Mismos que, aprovechando la aparente cercanía con los líderes, montan sainetes y les venden diatribas en contra de otros artistas en un festín caníbal. —Los políticos, a su vez, las incorporan a los discursos electorales sin mediar corroboración—. Eso deja ver la calidad humana y profesional de unos y otros.

 

El arte y la política están estrechamente ligados y esa relación no debe ser satanizada, al contrario, requiere ser promovida de manera sana, de tal manera que los diferentes actores del arte participen activamente del diseño de políticas públicas y sean veedores de la ejecución de los planes, programas y proyectos destinados al sector cultural. Reconociendo la gestión, pero también reclamándola cuando se identifique la demagogia —muy de moda en estos momentos—. De lo contrario los artistas serán solo los nuevos bufones del rey.

 

Zapping: ‘Para nada volvió el Alcalde’. Los que pedían que se pudiera defender desde su cargo ¿se esperaban que llegara a acomodar las fichas, así como indica la sección, La Guaca de este medio?, ¿Todavía queda alguna duda de que Sandra Paola Hurtado, nunca estuvo ausente, sino moviendo los hilos —de nailon para que no se vieran— mientras su pupilo la negaba? 

La hueste fucsia, que no dejó de tener oxigeno por la estructurada estrategia de supervivencia que trazaron antes de entregar el poder, de nuevo se pone las botas para las elecciones venideras, que insólitamente parecen estarse adelantando. ¡Todos unos artistas de la política!


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viernes, 2 de octubre de 2020

Los Picapiedra

 Lápida se llamaba el periódico de Piedradura y lo aventaba un niño voceador a las portadas de las casas de los habitantes de la ciudad de los Picapiedra y los Marmol. Pedro lo leía tirado en la hamaca, mientras Pablo podaba el pasto de su jardín. Una escena clásica dominical repetida en otras series que han recreado la familia promedio norteamericana, como Los Simpson. 

Hace 60 años fue estrenada la que fuera la primera serie animada para adultos, lo era porque trataba temas de mayores, como los juegos de azar; las relaciones familiares y entre amigos; el trabajo y las mentiras, además, porque fue emitida en horario prime time. 

Pero, por más temas de adultos, los niños y jóvenes también se engancharon con el universo de fantasía que ofrecía la serie  —ideada por Hanna-Barbera—. Allí se mezclaban dinosaurios con ingeniosas tecnologías que hacían más fácil y divertida la vida de los personajes: lavadoras de platos cuyo mecanismo era un mamut, o corta césped de cangrejo gigante, semáforos operados por chimpancés, aviones pterodáctilos, tocadiscos que sonaban gracias al pico de un ave. Mecanismos complejos que, además en algunas oportunidades, interpelaban en tono irónico o crítico a sus operarios.

El éxito de los Picapiedra consistió en reflejar a la sociedad del momento —los 60— con sus problemas y divertimentos de una manera creativa. No en vano los Simpson, su sucesor, —si es que es válido nombrarlo así— es otra familia norteamericana que hace barbacoas y tiene un padre asalariado que juega a los bolos y discute con su esposa. El espectador tiene dos formas de comprometerse con el contenido, por identificación, como es el caso de las mencionadas series, o por aspiración como las que les presentan mundos maravillosos.

Los Picapiedra marcaron a varias generaciones y abrieron el camino para series animadas adultas, algunas, que ya incluso, traspasan los límites de la irreverencia llegando a la vulgaridad. Hoy se merecen que los recordemos por tanta diversión que nos proporcionaron.

Zapping 1: Al escribir esta columna se conoce la muerte de Quino. Se fue su cuerpo, pero toda su esencia, enseñanzas y reflexiones nos quedan en sus personajes. Paz en su tumba.

Zapping 2: El Secretario de Planeación departamental, Dr. José Ignacio Rojas, ha anunciado que se encuentran trabajando en el presupuesto 2021 y que se garantizará, conforme a la ley, el porcentaje destinado para el gasto público social sin disminución respecto al año anterior. Según el Secretario, para el próximo año, como mínimo, el 74% del presupuesto total del departamento se deberá asignar a educación, salud, deporte y cultura. ¡Buena noticia!. La pregunta es ¿Cuánto de ese 74% le corresponderá a la cultura? Si es lo mismo que este año, ya no es tan buena noticia y se le estaría colgando la lápida —no precisamente el periódico de los Picapiedra— al sector.

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viernes, 25 de septiembre de 2020

Todos contra Facebook

 ¿Son ustedes usuarios de una red social? ¿Quienes lo son, fueron obligados a darse de alta en ella? ¿Estando en ella se sienten presionados a publicar información que no quieren compartir?

No creo que nadie haya sido conminado a crear un perfil en redes sociales —excepto los gestores de redes que se dedican profesionalmente al asunto—. ¿Si no estamos obligados, entonces por qué usarlas para denigrar de ellas misas? Parece un asunto de lo políticamente correcto o de crítica ilustrada, como cuando se consideraba a una persona más inteligente por afirmar que la televisión era el origen de todos los males.

Este mes se puso en Netflix a disposición de los usuarios un documental que recogió las declaraciones de ex altos funcionarios —arrepentidos— de distintas famosas plataformas sociales. En la pieza audiovisual, los profesionales hablaron de sus experiencias en las compañías, de cómo los algoritmos nos manipulan para cambiar el mundo a su favor y el negocio que tienen montado con la atención que les damos o que nos quitan. Usan una frase que ilustra el concepto que le quieren dar a las redes sociales: “Solo hay dos industrias que llaman a sus clientes ‘usuarios’: drogas ilegales y software”. Lo curioso es que el documental llega a los ‘usuarios’ interesados en verlo a través de una plataforma que se vale de algoritmos para recomendar el contenido, según los gustos de cada uno. —Qué paradoja—.

En la racha de críticas que llueven contra las redes sociales y en particular contra Facebook, se produce la noticia de que la Corte de Justicia de la Unión Europea podría fallar en contra de la red social, impidiendo la transferencia de datos desde el bloque comunitario hacia los Estados Unidos. Eso, según una representante de Facebook, implicaría dejar de hacer multimillonarios negocios. “Las aplicaciones de la compañía ayudaron a generar ventas por valor de 208.000 millones de euros a 7.700 empresas de toda Europa”. Y adicionalmente dejó plantada la posibilidad de dejar de operar allí “no está claro cómo Facebook, en estas circunstancias, podría seguir proporcionando los servicios de Facebook e Instagram en la Unión Europea”. Una advertencia que, de llegarse a cumplir, afectaría no solo a adultos contemporáneos sociales, sino a muchas empresas que mueven sus productos a partir del sistema de relacionamiento que facilita la red.

A propósito de esto, se pregunta el académico de la comunicación Carlos Scolari —en su cuenta de Twitter— “Facebook juega al póker y amenaza con irse de Europa. Por mí, que se vaya, pero... ¿Dónde están las redes sociales alternativas diseñadas en la UE? ¿O deberemos migrar a WeChat?

La pregunta es pertinente para Colombia.

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