Descargue Carmesí

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Carmesí es un libro ilustrado de Microcuentos, disponible bajo licencia Creative Commons 4.0 (CC,BY) escrito por Jorge Urrea. Siéntase libre de Descargarlo y compartirlo

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jueves, 26 de marzo de 2020

¿Para qué es internet?

¿Será que llevamos años utilizando internet para lo que NO es? Según la etiqueta (#) propuesta en redes sociales por el Gobierno nacional en cabeza del Ministerio Tic y sus descentralizados del ramo: #UsoInternetParaLoQueEs parecería que las instrucciones de uso, que nunca nos socializaron, dicen que internet es para el teletrabajo y la educación virtual y que NO es para ver videos o cualquier otro tipo de entretenimiento que genere tráfico en la red (música, juegos, memes,etc).

Aunque parece más un problema semántico que de pertinencia real de la iniciativa, no resulta comprensible que el Ministerio de las Tecnologías de la Información y la COMUNICACIÓN, que promueve la economía naranja, priorice unas actividades sobre otras para el uso de la red informática mundial y, menos, que relegue los usos de productos culturales de entretenimiento que son parte fundamental de las industrias creativas.

Es inevitable que en tiempos de cuarentena el consumo de internet se dispare y es un hecho que el ancho de banda disponible es un bien finito que se debe cuidar, en esa medida el llamado al uso racional de internet debe ser a todos los usuarios tanto los ociosos como trabajadores, estudiantes y profesores.   

¿Cuántos de los que están haciendo tele trabajo calientan silla y consumen ancho de banda en videoconferencia para que los vea el jefe mientras en realidad chatean o ven redes sociales? ¿Cuántos estudiantes y profesores se conectan en sincronía para recibir una clase que puede ser reemplazada por lecturas bien seleccionadas y un foro? o ¿Qué tan necesario puede ser para la salud mental de los confinados tener actividades lúdicas en los llamados horarios pico? ¿A dónde queda el discurso de promover las industrias culturales y creativas si en tiempos de crisis son las primeras en ser sacrificadas? 

Mientras, por parte de la institucionalidad,  se invita a los usuarios de la red a hacer un uso responsable -casi como un sacrificio- los operadores han dicho que están trabajando para garantizar el correcto funcionamiento de sus redes y que lo más probable es que no habrá colapso, pero, si no se asume con consciencia la coyuntura, sí podría haber ralentización del servicio. Paradójicamente al mismo tiempo anuncian la ampliación de la velocidad de internet adquirida por sus usuarios y la liberación de canales premium porque, al fin y al cabo, el entretenimiento es fundamental en tiempos de encierro.

Mientras tanto, de acuerdo con la definición del portal lifeder.com, yo #UsoInternetParaLoQueEs: Búsqueda de Información, Comunicación Directa, Contacto en Redes Sociales, Investigación, Educación, Transacciones Financieras y Comerciales, Mercado Laboral, Entretenimiento y Ocio.

Nos vemos en la red (o)

viernes, 20 de marzo de 2020

Dos Caras



La sacó barata la ‘influencer’ Epa Colombia después de destrozar un portal de Transmilenio e incitar a sus más de 800 mil seguidores al desorden social, unjuez consideró que no era peligrosa y la dejó ir para su casa, acto seguido la noticia del generoso fallo pasó a ser de segunda plana, opacada -con justa causa- por la noticia mundial de la pandemia por cuenta del coronavirus.

La diferencia entre un medio de comunicación exitoso y uno que no, es la cantidad de usuarios a los que llega; para los medios convencionales esta medición, llamada rating, además de ser compleja es costosa y, sobre todo, determina el ingreso -en términos de pesos- que le puede significar al medio de comunicación llegarle a X o Y número de personas. Los creadores de contenido sobre plataformas digitales, que a la luz de Manuel Castells son ‘Autocomunicadores de masas’ no sufren por esos datos: las mismas plataformas (redes sociales en términos genéricos) le suministran las cifras, además,  no incurren en grandes costos de producción de contenidos, pero eso si, ambos, plataformas convencionales y digitales, cobran conforme más alto y comprometido sea el número de espectadores, seguidores o usuarios. 

La señora Daneidy Barrera, quien contaba con un importante número de seguidores, muy posiblemente, estuvo motivada por el dinero y por esto causó los daños a las instalaciones públicas y puso en riesgo  la vida de quienes le seguían y de los usuarios del servicio destruido. Su ‘arma’ fue su cuenta de redes sociales y su capacidad de influir en un potencial de 800 mil personas, pero aún así no se consideró un peligro para la sociedad, no importó que, sin pudor y más bien con cinismo e ignorancia se valiera de acciones desmedidas para llamar la atención y de esta forma incrementar el número de seguidores que, en últimas, representan un aumento en sus ingresos, esos que ahora alega no poseer para alivianar la responsabilidad que le corresponde por destruir lo que es de todos.

Infortunadamente este tipo de acciones en busca de más ‘espectadores’ es el común denominador, cunden las noticias falsas que pretenden generar tráfico y las cadenas de especulaciones que se riegan como pólvora. Más la moneda tiene otra cara, a raíz de la necesidad de permanecer en casa para evitar la diseminación del coronavirus, han aparecido una gran cantidad de iniciativas que cumplen el mismo propósito pero, evidentemente, de mejor y más agradable resultado, conciertos de grandes artistas gratis en redes sociales, aperturas de espectáculos como la opera, libros, juegos y aplicaciones digitales disponibles para todos son opciones que hacen visibles a los creadores y que alivianan el peso de días de encierro y zozobra.

Vamos a apoyarlos porque ellos sí lo merecen.

viernes, 13 de marzo de 2020

India Catalina y Tv Pública + Video Columna



El próximo sábado se conocerán los ganadores de la trigésima sexta entrega de los premios India Catalina en donde la televisión pública obtuvo 79 de las 155 nominaciones.

La participación de la tv pública en la premiación más importante de la industria audiovisual en Colombia no es un hecho fortuito, hasta el año 2007, aproximadamente, los productos de los canales públicos nacionales y regionales eran prácticamente invisibles para el comité técnico que se encarga de seleccionar las piezas que los miembros votantes premiarán. A partir de ese momento la Comisión Nacional de Televisión comenzó a aportar recursos para la realización del evento y a promover la participación de los productores de contenido televisivo, fue así como, tímidamente, se incluyeron categorías que permitieran valorar los productos audiovisuales realizados con recursos públicos, fundamentalmente de género informativo. 

Después de más de una década las cosas han cambiado; en la presente edición 3 de los 4 nominados a mejor documental son públicos y el crecimiento no para allí, las categorías que antes estaban reservadas para las grandes casas productoras y canales de televisión privada como: mejor serie o telenoveladirectoractor y actriz protagónico o guion de ficción, solo por poner un ejemplo, se enfrentan cabeza a cabeza en una relación 3 a 2 con superioridad de la pública. 

A simple vista las cifras son alentadoras y es deseable que se mantengan así, pero esto no debe impedir hacer un análisis crítico de la realidad de la industria audiovisual en las regiones, el auge de la ficción en la televisión pública, producto de políticas determinadas por el regulador, que en últimas es quien determina en donde y en qué pone el recurso para producir, ha generado una maduración acelerada de las productoras (en particular en las pequeñas regiones) que deviene en importaciones de talento y equipo técnico fundamentalmente de Bogotá. Así las cosas, muchas de las piezas nominadas son una amalgama de talentos y técnicos que no necesariamente representan la región que las postula. Eso, en principio, no está mal, pero hay que procurar el crecimiento y establecimiento de las productoras regionales que estén en condiciones de producir con talento y equipo local, es decir, que los importados complementen y ayuden a formar, pero, que la cuota de personal local sea superior, tal como lo estima la reglamentación de cine en Colombia sobre las piezas cinematográficas nacionales. Al fin y al cabo, el dinero llega a los canales regionales y debería quedarse en la región. 

La ministra Constaín manifestó que el Min Tic seguirá apoyando las producciones públicas. ¡Que así sea! importante que el apoyo consista en financiar historias que representen la identidad de los territorios, -como hasta ahora se ha hecho- que los recursos lleguen para las productoras locales y que se incentive la formación de talento y equipo técnico para hacer cada día una industria audiovisual regional más profesional.

martes, 10 de marzo de 2020

Arte y Mendicidad

Del mismo modo y en sentido contrario, como diría una conocida candidata al reinado Nacional de la Belleza, el arte y la cultura están plagados de mendigos. De mendigos que piden boletas y entradas gratis a espectáculos y de artistas            -mendigos- que viven de lo poco que da el estado a la cultura.

Hace unos días Crisanto Vargas Vargasvil anunciaba en su página de Facebook que cerraba las puertas de su teatro  en Medellín y lo hacia con la reflexión que motiva esta columna:      “Recuerden valorar más a nuestros artistas y dejemos la cultura de limosneros del arte, estar pidiendo boletas regaladas es menospreciar el trabajo de los artistas. A cuentos taxistas se atreve usted pedirle que le regale la carrera, o en cuantos supermercados pide que le regalen la carne y la leche?
Yo ya cumplí con mi tarea, espero que las nuevas generaciones le den más estatus y valor al arte.” Un ‘recorderis’ necesario en un momento en el que el mundo necesita arte pero el dinero cada vez alcanza menos.

En los últimos años los gobiernos nacionales han reducido el recurso destinado a la cultura de manera dramática, mientras en 2015 se invertían, según los datos de la página del Ministerio de Cultura, 202.091 millones de pesos para 2020 se presupuestó 144.558 millones de pesos para el apoyo al arte y la cultura, una disminución alrededor del 30% que impacta directamente en los procesos de formación, exhibición y creación, pero, el reclamo de Vargasvil justamente se trata de invitar a no depender estrictamente del dinero estatal para desarrollar proyectos artísticos y culturales; lo que no exime a los dirigentes de buscar mayor participación del presupuesto público en el sector cultural y de ponerlo a disposición de una manera transparente. 

Las convocatorias, bolsas de concertación y estímulos y los convenios directos, pueden y deben ser la base -un ‘colochón’- que amortigüe las dificultades iniciales de la financiación de la cultura, mas,si un proyecto depende de estas para subsistir, es una mesa de tres patas que más temprano que tarde caerá por falta de equilibrio. 

Nos corresponde a los que nos importa la cultura actuar como diseminadores de la semilla de las buenas practicas de los espectadores, enseñándole a nuestros hijos, amigos y allegados a disfrutar del arte y a asistir a los escenarios culturales, sin remordimiento, porque no se trata de un gasto sino de una inversión, pagando el valor que merece cada obra, un valor que puede ser de más o menos pesos, porque,también hay que decirlo, no todo lo que nos quieren vender es arte o para aplicar el concepto del youtuber de la plástica Antonio García Villarán hay quienes quieren que paguemos por hamparte.

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