Descargue Carmesí

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Carmesí es un libro ilustrado de Microcuentos, disponible bajo licencia Creative Commons 4.0 (CC,BY) escrito por Jorge Urrea. Siéntase libre de Descargarlo y compartirlo

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sábado, 4 de julio de 2020

El despertar del cine quindiano

Con mucha ilusión se aprecia cómo brillan producciones audiovisuales cinematográficas quindianas en diferentes escenarios nacionales e internacionales. Se nota un movimiento activo de realizadores, que proponen desde diferentes ángulos historias locales pero no parroquiales, que reflexionan el territorio, los sucesos, la cultura y realidad regional con altos niveles narrativos y estéticos.

La semana pasada nos enteramos de que dos producciones con ADN quindiano entraron en la selección de un festival internacional de cortos, el Best of Latin America Short Film Festival 2020, una convocatoria realizada por el canal tvcortos quienes anuncian que están haciendo una selección de las mejores películas de cortometraje en America Latina y prometen exhibir las ganadoras en Los Ángeles —meca del cine— en el mes de julio, todo esto con el objetivo de mover las historias latinas en el mercado internacional y a manera de rueda de negocios conectar a los diferentes eslabones del proceso cinematográfico.




Los abusadores —2011—, un cortometraje de José Eugenio Montoya, que está basado en el cuento homónimo de su padre Orlando Montoya, plantea la temática del abuso desde una perspectiva de doble vía, esta producción, que contó con el apoyo de Teatro Azul, será la cuota de ficción quindiana en el festival. José Eugenio, quien también ha ganado estímulos regionales en el área de cinematografía, se encuentra planeando un nuevo corto y acaba de terminar una pieza audiovisual experimental profundamente reflexiva que pronto verá la luz.

En cuanto a documental, fue seleccionada la obra La voz de la montaña, de Alejandra Cardona, una quindiana que se fue a estudiar a Suiza en el año 2007 y ha hecho una importante carrera en la actuación a la par que ha dirigido y producido cortos, en su palmarés se encuentran varios festivales y convocatorias audiovisuales en Europa.

A esto hay que sumar el reporte entregado por el director Andrés Roa en su página de Facebook “1 año, 3 films, 6 países, 14 festivales, 32 official selections, 17 premios. El resumen de un año trabajando con amor”. De Andrés se sabe que se encuentra en la preparación de un largometraje —que ya son palabras mayores—y que ha convocado públicamente a los profesionales del sector audiovisual quindiano para que se sumen a su nuevo proyecto.

Otro síntoma del buen momento del cine regional es la participación activa de los realizadores en la selección, de esta categoría, del Festival Internacional de Cine en las Montañas, que se llevará a cabo del 7 al 13 de septiembre. Se eligieron 12 cortos en una participación que, según Juan Francisco Bautista, el director del festival, fue nutrida y de alto nivel.

Seguro hay más realizadores con trabajos en proceso, los invito a que me compartan sus obras y experiencias para, si es el caso, visibilizarlas y entre todos hacer del cine quindiano una realidad sinérgica.

jueves, 25 de junio de 2020

Convivir con el arte

El arte de convivir con el arte, así se llama la exposición que está planeando el Museo de Artes de Armenia y el Quindío para ser inaugurada el próximo 20 de julio. Con esa premisa, que parte del ejercicio de los artistas regionales en los tiempos de encierro, nos juntaremos, a través de obras plásticas, algunos creadores, en las instalaciones del MAQUI y en el ciberespacio. 

 

El arte nace en cada uno de los seres pensantes y es tan personal como el individuo mismo, está condicionado por su entorno, conocimiento, experiencia, por el bagaje en general. Como dice James Whistler, “el arte sucede” y en tiempos de encierro las ideas afloran, los sentimientos empujan y las imágenes mentales buscan la materia. Sucede desde cada punto de vista, subjetivo y particular, así mismo es decodificado de manera individual. Causa lo que debe causar en cada espectador, porque dependiendo de qué se tenga en mente, así será la lectura de la obra.    

 

La exposición que estará bajo la responsabilidad museográfica de María Cristina Mejía y la, nada fácil, tarea curatorial de Martha Alicia González; plantea, desde la perspectiva narrativa, un reto interesante: poner a dialogar las ocurrencias de alrededor de 15 artistas de corrientes, estilos y técnicas diferentes a partir de la reflexión de convivir con el arte, todo en un espacio colaborativo. 

 

Para algunos artistas convivir con el arte es la coyuntura detonante, la reacción, para otros, es la exploración disciplinada, la investigación, para todos, es la materialización de universos internos, de ideas atoradas en la garganta. Paraíso y Catábasis al mismo tiempo.

 

En buen momento llega esta exposición, que además sirve para conmemorar los 10 años del Museo, —un espacio fundamental que se agradece— y reactiva la exhibición de la plástica en el departamento para mostrar, en algunos casos, los productos creativos del encierro, y sobre todo, da la oportunidad a los ciudadanos de disfrutar de las artes plásticas.

 

Zapping: La ley por la cual se declara al yipao y la cultura yipera como patrimonio cultural integrante del PCC no es un logro menor. Muchos años llevaban los dolientes del Willys buscando apoyo y compromiso político para formalizar algo que la cultura regional ya había establecido, pero que requería de soporte legal para evitar que este desapareciera. 

 

En peligro estuvo el Yipao cuando del Ministerio de Transporte pusieron los ojos en el emblemático vehículo, pero para señalarlo de peligroso y ponerle trabas de todos los tipos. El Representante a la Cámara Diego Javier Osorio, elegido entre otras con las banderas del turismo y la protección del PCC, honró su compromiso, escuchó los argumentos y los defendió en el Congreso hasta conseguir esta ley, que da herramientas legales para que el estado, a través de sus ministerios y descentralizados, pueda garantizar la preservación del Yipao y su cultura. Sea el momento para hacer un homenaje a Jhon Jaramillo y Luis Fernando Ramírez, porque, con su visión proyectaron lo que hoy le llega como un regalo al territorio del PCC.

domingo, 21 de junio de 2020

Del retrato de la miseria y otras genialidades

El domingo pasado hubiera cumplido 71 años Luis Ospina (1949 – 2019) yo no me atrevería de decir, como muchos lo hacen, “el último rebelde de caliwood” de ese grupo sobrevive justamente quien se inventó el término caliwood. Uno de sus cómplices y amigos, el maravilloso dramaturgo y director, que conserva la esencia, la memoria y la irreverencia de aquel irrepetible puñado de creadores de la imagen. Me refiero a Sandro Romero Rey, a él, le dedicaremos una futura columna, pero hoy es tiempo de recordar a Luis Ospina.




 

Ospina fue uno de esos cineastas que no llegó al séptimo arte por coincidencia, como evolución de la publicidad o que se hizo en el campo. Desde muy joven comenzó a narrar con la imagen, a los 15 años realizó un corto llamado Vía Cerrada y al terminar su colegio se fue a estudiar cine en la Universidad de California (UCLA), sí, en la meca del cine. 

 

En los ires y venires, clásicos de los estudiantes en tiempos de descanso, trajo cortos que siendo trabajos universitarios lograron espacios en la escena cinematográfica colombiana, por ejemplo: Acto de fe (1970). 

 

El arte era incipiente, eran pocos los directores y muchas menos las oportunidades técnicas de acceder a una cámara de cine.   —Hoy es otro cuento, no hay merito en capturar la imagen sino en hacerla historia‑. Su ‘pana’ de creación, Carlos Mayolo, escribió en sus memorias “el lenguaje y los temas son hijos del desarrollo de la técnica” Ospina y Mayolo en los setenta no se detuvieron en, ni, por la técnica; se dedicaron a explorar lenguajes, a crear proyectos transmediales sin ni siquiera existir el concepto: con Andrés Caicedo crearon un cine club que expandía los análisis de las películas que proyectaban a la revista Ojo al Cine y, como en el caso de Agarrando Pueblo (1978), convirtieron artículos críticos de las temáticas del cine nacional en obras cinematográficas.

 

En 2008 Luis Ospina concedió una entrevista a la revista digital chilena La Fuga donde explicó el origen del termino pornomiseria y deja clara la manera como se produciría la expansión narrativa “Bueno, lo de la porno-miseria no tiene nada que ver con Andrés Caicedo, realmente surgió a raíz de Agarrando pueblo, que fue una película que se filmó en 1977, en una época en que en Colombia proliferaban cortos de exhibición obligatoria. Esto dio pie a que mucha gente se especializara en filmar pobres en las calles, resultando películas bastante baratas y malas. También en el cine latinoamericano estaba de moda el cine social, donde mucha gente se aprovechaba de nuestras miserias y penurias haciendo películas para el paladar y los festivales y la mala conciencia europea. Nosotros, que veníamos de la crítica de cine escrita decidimos hacer la crítica de cine “en cine”, y de ahí viene Agarrando pueblo

Yo creo que ahí se comenzó a ventilar este término de la porno-miseria, hasta el punto que ya no sé si nos lo inventamos con Carlos Mayolo o no”

Agarrando Pueblo hizo un retrato de la miseria, de la miseria de los directores que explotaron el mal ajeno.

 

Pura Sangre (1982), Soplo de vida (1999), Agarrando pueblo (1977), Ojo y vista: peligra la vida del artista (1988), Cámara Ardiente (1991), Soplo de Vida(1999)Un tigre de papel (2007) Todo comenzó por el fin (2015) entre otras más de 30 creaciones, dan cuenta de la prolífica obra de Luis Ospina y sirven de inspiración y aliento para quienes nos apasiona la imagen en movimiento.

Concejo rima con

Concejo se escribe con c de comunicación, pero al parecer en el caso de la corporación de los armenios, consejo se escribe con s de silencio y solapado.


Expuesto el hecho de haber aprobado un orangután del tamaño de King Kong, no se ha visto mayor esfuerzo por parte de los concejales para comunicar claramente a la opinión pública la decisión que tomaron. Ante semejante revelación ventilada por algunos medios de comunicación, que compromete la estabilidad de la alcaldía y, por ende, de Armenia, se configura una situación de crisis que han debido conjurar con claridad inmediata las partes: el concejo —por aprobar— , el alcalde —por meter el mico— y el gobernador —porque el alcalde encargado lo representa y los artículos se le endilgan como un mandado—.

En comunicación de crisis hay varios aspectos que considerar: la verdad, la claridad, la coherencia, la velocidad y los canales de comunicación. Al momento de finalizar esta columna se conocen las publicaciones de la prensa —no tantas como deberían—, una lacónica entrada web en la página del concejo y un par de infortunadas declaraciones de concejales.

Faltan muchas cosas, pero, sobre todo, falta comunicación. La página de internet del concejo la encabeza un titular que no dice nada: “Plan de Desarrollo 2020-2023” seguido de un lead solapado “En un hecho histórico y sin precedentes hoy 15 de junio el concejo municipal de Armenia ha revocado los artículos 35 y 36 que habían sido aprobados en el plan de desarrollo el día viernes 12 de junio”. ¿Qué es lo histórico?, ¿qué corrijan un error?, ¿qué pretendan hacer ver el reversazo como un acto heroico? o ¿que reconozcan o nos quieran hacer creer los concejales que no leen lo que aprueban?

No es nuevo que algunos de los honorables, esos que se hacen elegir dizque en representación de los ciudadanos, no hagan su trabajo con atención. Memorable es el caso de Simón Gaviria y la firma de la conciliación a la reforma a la justicia en 2012. En su momento W Radio reseñó: “El representante reconoció que leyó la conciliación ‘por encima’ antes de firmarla. ¿En qué nos equivocamos? En el afán del día de no revisar artículo por artículo”. Ya verán la coincidencia.

El martes, este diario publicó las siguientes declaraciones de concejales: “Personalmente yo no conocía el contenido de los dos artículos… vine a conocer en el momento en que se le dio lectura y por la ligereza de ese momento…”, otro manifestó, “yo hasta ni puse cuidado, soy sincero”. Tratar de camuflar este error como un descuido no debería pasar inadvertido para los ciudadanos y sí tener mayor resonancia en medios de comunicación. 

Si aprobaron con conciencia, los concejales no representan los intereses de los armenios, si lo hicieron por descuidados, no están preparados para asumir la responsabilidad que los enviste. Pero no deben ser solo ellos quienes respondan, alcalde y gobernador no pueden pasar de agache y seguir en silencio con s de consejo, que rima con conejo.

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