Descargue Carmesí

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Carmesí es un libro ilustrado de Microcuentos, disponible bajo licencia Creative Commons 4.0 (CC,BY) escrito por Jorge Urrea. Siéntase libre de Descargarlo y compartirlo

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Youtube

jueves, 13 de mayo de 2021

La perdición

 Encerrados desde hace más de un año, o cuando menos en libertad condicional, como hemos debido sobrevivir en los últimos tiempos, la realidad nos llega a través de pantallas y recorridos verticales marcados por la candencia de un dedo sobre el mouse o recorriendo la pantalla de un dispositivo móvil.

 

Guiados por las imágenes y titulares llamativos, las malas noticias son las encargadas de garantizar que la perdición no termine. Esto no es algo nuevo o exclusivo de los tiempos de encierro por la pandemia, empeorados por la anarquía reinante del paro. No, son instintos primarios instalados en nuestros cerebros, desarrollados y actualizados por la dependencia a la conexión con las pantallas. 

 

La investigadora Loretta Breunig, quien estudia la química cerebral, afirma que si bien es cierto que el ser humano busca la felicidad, para este, la prioridad está en la supervivencia; razón por la cual privilegia la información problemática, ya que está diseñado para identificar las amenazas, es así como las noticias negativas siempre logran ganar la atención más fácil que las positivas.

 

Doomscrolling es el nombre que le han dado a la necesidad compulsiva de saber más sobre las malas noticias, esas que abundan por estos días: heridos, muertos, devastación y violencia. Saltar de un portal a otro buscando más datos, meterse en los perfiles de los protagonistas o allegados, navegar sin rumbo, pero con el faro de la desgracia titilando a lo lejos.

 

El poder de la imagen, del que hablaba Sartori cuando condenó la televisión, es el que hipnotiza, ahora trasladado a las múltiples plataformas, con inmediatez y morbo. No importa que se vea borroso o esté oscuro, lo que importa es la acción, enfatizada por el audio y un titular engañoso o, en todo caso, alaracoso.  

 

Para huir del doomscrolling, que en una traducción, literal, sería desplazamiento de la perdición; los expertos aconsejan establecer tiempos de navegación, informase en portales con reconocimiento profesional y una recomendación —que puede sonar familiar a los asiduos navegantes de las redes sociales—, enfocarse en cosas buenas de manera consciente. La frase popular es: manden fotos de gatos para equilibrar todas estas noticias negativas. Una reacción instintiva que apela a la lógica y al mismo motor del doomscrolling, la supervivencia.

 

Zapping: Para quienes somos creyentes, el 13 de mayo representa una fecha importante en los hitos de la iglesia católica. Cuenta la tradición que en esta fecha, en 1917,se hizo presente la Santa Madre a tres pastorcitos en Fátima y dejó un mensaje de conversión pidiendo que al rezar el rosario se dijera “Oh Jesús perdónanos por nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno y lleva al cielo a todas las almas, especialmente las más necesitadas de tu Divina Misericordia”. Oportuna para estos días de desasosiego. 

 

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domingo, 2 de mayo de 2021

Salón de artistas del Quindío

Los artistas plásticos del Quindío podrán contar de nuevo con el salón de artistas organizado por el departamento.
Al ya tradicional y siempre esperado salón de artistas quindianos, organizado por la alcaldía de Armenia, en el marco de las fiestas aniversarias del municipio, y operado de manera eficiente durante muchos años —cuando la politiquería no ha intervenido— por AMUSA. Se vuelve a sumar el salón de artistas que en la administración del padre Carlos Eduardo Osorio se llamó, Quindío Sí crea. 
El nombre no importa, lo que sí importa es que estos espacios incentivan la productividad, la creación y la circulación de las artes plásticas, una de las áreas que menos atención obtiene por parte de las administraciones.

Los tecnicismos de la administración pública han inducido a pensar que la adquisición de obra, como parte del deber ser de la promoción del arte, es una ilegalidad en la medida en que se vuelve un bien tangible y de alguna manera susceptible de ingresar al inventario, en cambio pagar por una presentación de danza o música que son las más demandadas para ‘amenizar’ actividades político/administrativas —así sean efímeras—, si es viable. No importa que cuesten lo mismo. 

Dicho lo anterior, el poder contar con dos salones que premien el trabajo de los artistas plásticos es una pequeña bocanada de oxígeno para un área que, curiosamente, es la única que cuenta con formación profesional en el departamento.

Según la convocatoria departamental de estímulos 2021, que, valga resaltar, salió con incentivos equitativos para cada área; las artes plásticas contarán con una beca de creación y una para la realización del salón; en el que se premiarán los tres primeros lugares y se darán menciones especiales. 

Esperemos que, a partir de una curaduría creativa y conceptual, la sala Roberto Henao Buriticá se llene de imágenes y figuras que nos hagan vivir un viaje coherente y fascinante. 

Zapping: Un detalle interesante de la convocatoria de estímulos 2021, es que incluyeron a los jóvenes creadores como posibles receptores de estímulos, eso, demuestra una muy sensata intención de promover nuevos talentos que podrán hacerse un espacio en el sector cultural a partir de la adquisición de la experiencia que les otorga ser acreedores de estos reconocimientos. 

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martes, 27 de abril de 2021

16 años de video

 Era el 23 de abril de 2005, lejos estaba el mundo de imaginar que un clásico video de la visita al zoológico sería el preámbulo de uno de los hitos más grandes en la historia del audiovisual.

 

Mañana se celebran 16 años de haber subido el primer video a la plataforma Youtube, —¿parece poco tiempo verdad?—. En el video, de 19 segundos, se puede ver a Jawed Karim, un joven de 26 años y cofundador de la plataforma, quien habla frente a la cámara en plano de busto y una angulación de tres cuartos, al fondo se ven los elefantes del zoológico de San Diego: “Muy bien. Aquí estamos frente a los elefantes. Lo realmente bueno que tienen estos chicos es que tienen largas trompas. Y eso es genial. Y eso es más o menos todo lo que hay que decir”. Así nació Youtube, con lenguaje coloquial y sin pretensiones visuales.

 

La plataforma creció exponencialmente; en un año alcanzó dos millones de visualizaciones y fue vendida a Google por 1.650 millones de dólares. Pronto, además de los videos simples de la vida cotidiana que registraban las escenas del día a día, —como lo hicieron los Lumière con sus filmaciones— llegaron las producciones elaboradas y hasta se comenzaron a compartir joyas audiovisuales difíciles de conseguir hasta ese momento. —Recuerdo haber batallado para ver con mis estudiantes, de la materia televisión, Nanuk el esquimal, pero de un momento a otro, el primer documental de la historia estaba disponible en la red.

 

Youtube puso al alcance de todos un recurso que se habían reservado las grandes cadenas de televisión, llevar el audiovisual de un usuario a otro; primero con videos de corta duración, después permitiendo extensiones más largas y emisiones de flujo. De esta manera, lo que antes costaba millones por la intermediación de los medios masivos está ahora, de manera gratuita, disponible para quien tenga una cuenta de correo electrónico, sin importar que tan poderoso sea.

 

Lo anterior lo ilustra Diego Beas en su libro, La reinvención de la política, cuando explica el papel de Youtube en la campaña presidencial norteamericana de 2008: ”El anuncio de Clinton no se hizo a través del típico spot de 30 segundos emitido en hora punta… se lanzó en el portal de la senadora y a través de un canal dedicado en Youtube. Aunque la diferencia pueda parecer banal, incluso irrelevante, marcaba el cambio de un modelo en donde el control pasaba de los medios de comunicación al propio candidato”

 

Con Youtube, incluso, se estableció una estética que nace del desconocimiento del lenguaje audiovisual y la falta de preparación del talento en cámara, pero que es tan poderosa que ha logrado influir en los medios convencionales y demostrar esa premisa de la industria del entretenimiento que decreta que, el contenido es el rey.

 

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La televisión vive

La televisión convencional, esa que llega por una antena que está en el techo, o por el operador de cable, no ha muerto ni está en coma, se transforma y se adapta a un ecosistema cambiante y se afianza en los géneros y formatos realizados en vivo y en directo.

 

Un zafio local, mal informado, ha anunciado el ocaso de la televisión regional ante la televisión extendida, sin tener idea de lo que habla —en una entelequia demagógica propia de su mal maestro—.

 

A la televisión la están matando desde hace muchos años, tal como dijeron que moriría la prensa con la llegada de la radio, o la radio con la pantalla chica. Lo que realmente ha pasado es un fenómeno que describió Marshall Mcluhan con esta frase: “el contenido de un medio es otro medio”; con una vuelta de turca Bolter y Grusing complementaron el concepto y lo llamaron remediación. Lo que sucede es que, con la aparición de las nuevas formas de mediación, se reconfiguran los canales existentes de tal manera que aportan sus características a los nuevos, que las adaptan narrativamente a sus particularidades técnicas. Al final, hay un complemento y no una sustitución.  

 

Según una investigación de la consultora ß “la TV paga lineal no sufrió pérdidas de suscriptores a manos del “streaming” en Colombia”, en cambio, aumentó alrededor de 279.000 suscriptores, en relación al 2020.

 

Lo anterior respecto los usuarios de cable, en cuanto a la audiencia, es decir los televidentes,  es pertinente destacar que la televisión en Colombia está operada por privados y por el Estado. La tv privada está tan ‘aburrida’ con las concesiones, que las siguen renovando y pagando cada 10 años y han hecho todo lo posible por mantener el monopolio y no dejar entrar un tercer canal privado —es sarcasmo, por si el zafio no entendió—.Es cierto sí, que han bajado los niveles de audiencia, pero también lo es que la programación que ofrecen en estos canales es generalista, luego,  obvio que algunos televidentes temáticos se queden en el cable o busquen contenidos en las OTT. 

 

Por el lado de la televisión pública el rating no juega —o no debería jugar— un papel preponderante, ya que la función fundamental es construir identidad y ser recolector y guardián de la memoria audiovisual de los territorios. En esa medida, la televisión regional juega un papel fundamental: cubrir zonas inalcanzables para los medios comerciales, a los que no les interesan comunidades que no son consumidores sino ciudadanos como, diría Martin-Barbero.

 

En 2019 cuando el gobierno nacional estaba promoviendo la aprobación de la ley 1978, uno de los principales argumentos fue la necesidad de ampliar la penetración del internet en el país. Decía el viceministro de conectividad que, La diferencia de penetración entre zonas urbanas y rurales es más del 32%, condición que se agrava por estratos socioeconómicos incluso a nivel municipal” y que el 50% de los hogares colombianos no tiene internet.

 

Esto lo que quiere decir es que, si bien es inminente la digitalización, no es un hecho que todos los colombianos puedan acceder a los contenidos allí gestionados, por ende, refuerza la importancia de la televisión regional al ser la única que llega a zonas no cubiertas por otros medios, proporcionando información y entretenimiento a donde no alcanza el internet.

 

Esa es la importancia de que a los canales regionales lleguen profesionales que sepan de qué se trata la industria, y sobre todo que entiendan el papel de un medio público. No gente que busque dividendos o producir contenidos para competirle a Netflix.

 

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viernes, 9 de abril de 2021

¿Cultura Pa' todos?

 Cuatro meses y catorce días estuvo acéfala la Corporación de Cultura y Turismo de Armenia. Cuatro meses son mucho tiempo y hablan de las prioridades del alcalde.  

Por fin el pasado martes inició labores Diana María Giraldo, quien tiene la nada fácil tarea de ponerse al día y enfrentar el complejo momento por el que pasa  Corpocultura. Una entidad que ha sido sometida al escrutinio de una parte de los artistas y cultores, de la prensa y los investigadores sociales, encontrando irregularidades de contratación y élites de contratistas. —Qué curioso, los que gritan en las calles en contra de las “transnacionales” son los mismos que han montado un pequeño monopolio, hasta ahora blindado, en la entidad que rige la cultura de Armenia—.  

A boca llena han salido a decir algunos de los miembros de la que podríamos llamar rosca cultural cuyabra, que Armenia fue la única que tendió una mano a los artistas en época de pandemia, y a fe que así fue. Lo hizo con los recursos que le dejaron usar a Diana Rodríguez para ese menester, pero no con todo lo que pudieron haber puesto en convocatoria.  

De acuerdo con el plan de desarrollo de Armenia, la cultura tiene varias fuentes de financiación: recursos propios de  Corpocultura, Sistema General de Participación, espectáculos públicos, estampilla procultura y recursos propios del municipio. Según ese documento, para el cuatrienio hay un promedio anual de $2.549.299. De esa cifra, el valor proyectado de recursos propios de la alcaldía es de tan solo $118.000.000. Un aporte que depende —en su monto y posiblemente destinación— exclusivamente de la voluntad del alcalde.  

En una conversación con el maestro James González, exsecretario departamental de cultura y experimentado gestor cultural, hicimos unas cuentas generales del dinero público que se mueve en la cultura del Quindío, el panorama fue el siguiente: para el año 2020, por ejemplo, el ministerio de Cultura asignó mediante convocatoria pública alrededor de $2.150 millones, de esos, cerca del 60 % se queda en Armenia, es decir $1.290 millones. Por otra parte, el departamento, por mandato de las tan mentadas ordenanzas, sacó a convocatoria alrededor de $900 millones de los cuales un aproximado de $720 millones quedaron en la capital. Mientras que la ciudad de Armenia históricamente ha sacado a convocatoria $270 millones en promedio. Para el caso particular de 2020, lo hizo con $300 millones de estampilla y alrededor de $100 millones por espectáculos públicos —solo por pandemia—. Eso corresponde al 16.31 % del presupuesto total de la corporación. Un porcentaje que no hace honor al objeto de la entidad: “Promover, conservar, fortalecer y prestar servicios para el desarrollo artístico, cultural y turístico de Armenia”. Un porcentaje que, en todo caso, no alcanza ni siquiera a igualar las bolsas concursables de la nación o el departamento.  

¿Será que las élites de la cultura local, con estas cuentas, todavía piensan que Armenia le cumplió a todos?  

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viernes, 2 de abril de 2021

La inmensa plaza

Un discreto resultado arrojó una marcha programada por la red de teatro el pasado viernes 26 de marzo. —Hay que decir que red es solo un nombre, porque no agrupa a todos los miembros de esta área de las artes—. A través de ella y con un cuestionado cabecilla se realizan presiones para buscar espacios en las organizaciones culturales públicas, esto curiosamente se parece a las prácticas que han sido denunciadas en diferentes medios de comunicación e investigaciones en el último año. 

Escuálida fue la respuesta de los cultores y artistas, al punto que llevaron a los organizadores —si se les puede llamar así— a reclamar en público: “Hoy seguramente podríamos haber sido más, podríamos haber sido miles”. Dijo uno de los convocantes ante un auditorio disperso en la enormidad del espacio, la verdad es que apenas si fueron decenas, a los que la plaza Bolívar les quedó grande. 

Que tomen nota los políticos de cuántas personas -una gran cantidad de ellos menores de edad— componen las bases que realmente logran movilizar estos que se hacen llamar líderes; para que no coman cuento de los votos con los que suelen cañar en campaña. 

En este sainete, la trama cambia de rumbo como una veleta. En noviembre del año pasado, en una carta dirigida al gobernador, decían “Señor gobernador, reiteramos nuestro respaldo a su gestión y el respeto a las decisiones que como mandatario debe asumir; de igual manera, y con todo respeto, nuevamente le manifestamos nuestro respaldo a la gestión de Jorge Iván Espinosa como secretario de Cultura, entendiendo que su administración ha sido permeada por la coyuntura atípica por la que atraviesa el país entero.” La semana pasada, el mismo señor Espinosa invitaba a la marcha mediante mensajes de Whatsapp que decían: “Amigo, necesito de su solidaridad y gran apoyo, para participar en la MARCHA…” “…Es para protestar por las medidas del gobierno nacional para la cultura y el abandono de la gobernación a la cultura”. Mejor dicho, los invitó a protestar por su propia falta de gestión. 

Acto seguido a viva voz, en la inmensa plaza Bolívar, repetido por varios de los cabecillas, en un tono muy diferente al de la carta y casi con libreto en mano, despotricaban de la gestión departamental que hacía apenas unos meses respaldaban y a la cual ‘asesoraban’. Eso sí, comprensivos y halagüeños con el alcalde; quien les ha seguido la puesta en escena y… ¡qué coincidencia! ahora tiene contratado al señor Espinosa para la “Prestación de servicios profesionales para el apoyo al desarrollo de las actividades de la dirección de la Corporación de Cultura y Turismo de Armenia”. 

Zapping: Es curioso que los manifestantes reclamen que no les es suficiente la convocatoria de concertación y estímulos, antes de que se cumpla el plazo de su apertura, pero que fueran silenciosos y justificaran la extemporaneidad y reducción ilegal de los montos establecidos por las ordenanzas en otro momento. 

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viernes, 26 de marzo de 2021

Inercia positiva

El principio de anualidad del presupuesto, que rige la planeación de la administración pública colombiana, sumado a la complejidad de iniciar procesos contractuales inmediatos en el primer mes del año, por cierres de la vigencia anterior, etc. Aportan a un atasco monumental en las dinámicas culturales fomentadas por el Estado en el primer trimestre del año. 

¿Cómo garantizar actividad cultural permanente con el apoyo de alcaldías y gobernación? En primera instancia aumentando el monto de dinero para la cultura. Comprendiendo que el presupuesto para esta cartera no debe derivar de manera exclusiva de la estampilla procultura, sino que se requiere de voluntad de los gobernantes para destinar recursos ordinarios. 

En segunda medida, haciendo consciencia de que los recursos para cultura deberían ser fundamentalmente concursables —salvo algunas excepciones como el fortalecimiento de instituciones o eventos de trayectoria reconocida—. Así, se podrían realizar convocatorias en la vigencia inmediatamente anterior agotando los procesos de participación y selección. De tal manera que una vez inicie el año sea posible que los ganadores reciban su estímulo y ejecuten sus proyectos a lo largo de, al menos, 10 meses. 

Infortunadamente el actual modelo es diametralmente opuesto a la anterior consigna. La semana pasada se presentaban los resultados de una investigación realizada por la Corporación Diálogo Democrático para Transparencia por Colombia, donde informaban que la contratación en Corpocultura ha sido realizada de manera directa, amparados en una excepción legal, en un porcentaje que ronda el 90 % de todos los contratos. Adicional a esto es sabido que la entidad municipal de la cultura en Armenia no recibe, o son muy pocos, los recursos diferentes a los recaudados por estampilla o gestión propia y que las convocatorias son presupuestalmente insulsas. Eso sin mencionar que lleva acéfala casi cinco meses. Por los lados del departamento las ordenanzas 013 y 014 de 2015 mandan abrir convocatorias en el primer trimestre del año, lo que hace que los resultados de ganadores apenas se estén dando a conocer al llegar a mitad de la vigencia y en el mejor de los casos se cuente con programación por un periodo de 5 meses. 

A pesar de lo anterior, la inercia positiva de algunas instituciones hace que estos primeros meses no pasen en blanco. Vemos como el colectivo Tebaidarte y Teatro La Musaraña anuncian estrenos y giras; como Casa Aparte mantiene activa la sala, un festival de teatro para conmemorar los 15 años de Teatro Escondido, la semana del teatro de Fundanza, exposiciones de artes plásticas abiertas en la Alianza Francesa y el Colombo americano y el inicio de los laboratorios teatrales y funciones de la obra Dignidad en Teatro Azul. ¡Hay con quien! 

Zapping: Ayer se celebró el Día del Locutor, desde esta columna va un reconocimiento a esos talentos que logran transmitir emociones y recrear universos con la interpretación de los textos y modulación de su voz. ¡Se les admira! 

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viernes, 19 de marzo de 2021

Arenero

Un arenero es un espacio donde los niños, libres, realizan sus proyectos y experimentos de manera controlada. Sus padres o acudientes, desde afuera, los acompañan en las aventuras, pendientes de que no se atraganten con algún juguete o con la misma arena. Es decir, un arenero es un laboratorio experimental para niños libres pero seguros.

El modelo de caja de arena, sandbox en inglés, comenzó a ser aplicado como una opción de regulación que pudiera ir al ritmo de la innovación; primero en el campo de las finanzas, después en el de la informática y desde el 2020 la Comisión de Regulación de Telecomunicaciones (CRC) lo presenta como una opción para proyectar el campo regulatorio de las tecnologías de la información y la comunicación en Colombia. 

En la actualidad la CRC está en proceso de socialización de la mecánica de la primera versión de Sandbox regulatorio para la innovación en servicios de comunicaciones, que consiste en la presentación de proyectos a una convocatoria, que permitirá a los proponentes participar de la metodología que, según la CRC, promueve el desarrollo económico de los agentes del sector TIC, impulsa la innovación y genera nuevos productos y servicios. 

En esencia, el ejercicio consiste en que los innovadores presentan sus modelos de negocio a la convocatoria y, si son admitidos, tendrán la opción de probarlos en condiciones regulatorias flexibles. “Se exceptuará parte o la totalidad del marco regulatorio expedido por la CRC, de manera temporal, para que Proveedores de Redes y Servicios de Telecomunicaciones y Operadores de Servicios Postales, así como otros agentes interesados realicen pruebas sobre productos, servicios y soluciones” 

Popularmente se ha dicho que la regulación va un paso atrás de la innovación y la academia dos. Desde mi perspectiva el sandbox regulatorio es una buena forma de poner a la par estos tres sectores, en un laboratorio donde se crea, regula y describe al mismo tiempo un proyecto. 

No se debe olvidar que la tendencia en las autoridades o agencias reguladoras no es la exagerada reglamentación sino la autorregulación en el marco del respeto por los usuarios y las leyes generales. Así, sandbox puede hacer visibles los puntos que se deben considerar de manera concreta sin especulaciones o modelos importados. 

De todos modos, es bueno recordar que los areneros también son lugares frecuentados por los gatos. No va y sea que por hacer spoiler se les dañe, en 12 o 24 meses, la iniciativa a los innovadores.

Zapping: Con el estreno oficial de Dignidad, la nueva obra de Teatro Azul, se abre un amplio espacio de reflexión acerca de este concepto pertinente a todos los aspectos de la humanidad y que requiere de nuestra atención. Dignidad es poner en valor, reconocer, ponderar, respetar. 

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jueves, 11 de marzo de 2021

Tv regional 3

En esta última entrega de la serie, no porque no haya más que decir sino porque se pueden aburrir por monotemática, nos enfocaremos en el presente de la televisión regional.

Con el impulso que le dieron los representantes de los canales regionales en la junta nacional de televisión, la TV regional comenzó a contar con más recursos para salir de los estudios y cumplir con su deber de hacer visibles los territorios. 

Esto implicó dotarse tecnológicamente, lo que se consiguió a partir de personal capacitado que sabía lo que debía pedir, de voluntad de los gerentes en invertir en tecnología de punta y de gestión para que la autoridad de televisión asignara los recursos. Así, en unos pocos años, de los equipos viejos se pasó a centros de producción y unidades móviles que nada le tienen que envidiar a las grandes productoras nacionales. Con esto el telesillón le cedió algo de espacio a producciones complejas en cubrimiento, cantidad de recurso técnico y humano implicado y esfuerzo narrativo; como, para hablar de Telecafé, la transmisión del carnaval de Riosucio a 6 cámaras en emisiones de varias horas; las fiestas de Calarcá con sus principales actividades culturales cubiertas en vivo y en directo y magazines de resumen especiales, entre otras, como grandes eventos deportivos.


También se comenzaron a asignar recursos especiales para realizar documentales de pertinencia regional, esto oxigena la parrilla de programación de los extensos bloques de programas en estudio en directo. Y por fin en 2015 llegó la ficción a la TV regional; contando historias cercanas, de nuestros campesinos, de nuestros artistas, de nuestra cultura. 
Además de lo producido directamente por los canales, tomó ritmo un proceso que si bien no es perfecto, está en el camino de establecer una industria audiovisual regional, que aporta a una oferta de contenidos que se acerca al espíritu con el que fue creada la televisión regional: nuestras noticias, nuestras historias de ficción, nuestras crónicas. Contadas por nuestros realizadores.


Hasta aquí todo bien. Las empresas marchan al ritmo de su líder y según los conocimientos que este tenga de la industria en la que se mueve. De tal manera que, con altos y bajos, los canales han ido creciendo según el norte que marcan sus gerentes. 

Desde hace ya unos años se habla de la transformación digital de los medios, lo que implica la consciencia de crear contenidos multiplataforma y transmediales que se adapten a las narrativas, también a establecer modelos de producción que incluyan los flujos propios de las TIC. Allí está la nueva deuda de la televisión regional. Aún no entiende lo que representa crear contenidos y formas de consumo para las plataformas digitales —sin abandonar su misión y pantalla principal—, no comprende que no se trata de reciclar material del aire en las redes sociales, ni de invitar a ver programas usando las mismas. A los productores les exigen estrategias digitales que no implementan, porque no saben con qué se comen, o porque implican inversión de recursos y trabajo o porque simplemente no les interesa. Lo hacen solo por cumplir lo que les pide el Mintic.


En la misma línea —relegada— queda la apropiación de la cacareada televisión digital terrestre, que está subutilizada, la formación de televidentes que puedan comprender el uso complementario de las diferentes pantallas —TV digitales— y los estudios serios sobre la audiencia que permitan identificar para quienes se está programando, cómo usan los servicios y qué tipo de contenidos esperan encontrar. Este es un tema extenso y apasionante que se podrá retomar en otra oportunidad.
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Tv regional parte 2

Habíamos dicho que la tele regional nació como un grito de independencia de las regiones ante la ‘bogotanización de la televisión’.

Una vez creados los canales —8 en la actualidad—, el primero, Teleantioquia en 1985, Telecafé a mitad de camino en 1996 y el último Teleislas en 2004. Éstos, comenzaron su proceso de crecimiento. 

Al principio se trató de una TV que exploraba los contenidos propios, con recursos técnicos aceptables para el momento, pero que pronto se hicieron viejos por el vertiginoso avance de la tecnología. Así, para el caso de Telecafé, por ejemplo, el garantizar el cubrimiento de su zona de influencia, en los 53 municipios del Eje Cafetero, implicaba llevar la señal a través de 18 estaciones de transmisión distribuidas en el territorio, mismas que durante algún tiempo, junto con otros aspectos, no lograron propiciar calidad de imagen y sonido —Lo mínimo que debe hacer la televisión es verse y oírse bien—. 

Lo anterior creó el imaginario de un medio anquilosado, ‘descolorido’, afectando los contenidos —que tampoco ayudaban—.Muchos, creados por productores empíricos que veían el canal más como una oportunidad de negocio y plataforma política, que como un medio para la narración de la identidad y del paisaje de esta zona del país llena de colores vibrantes. 

Los recursos eran pocos, las transferencias de la nación insuficientes y los procesos comerciales complejos, porque la industria local poco creía y conocía del medio audiovisual como herramienta de posicionamiento. 

Esta situación y la necesidad de programar 24/7 llevaron al modelo de ‘telesillón’, caracterizado por el predominio de la entrevista, que da primacía a la voz, que se realiza en estudio en condiciones controladas y pone toda la carga del contenido en la figura del periodista o entrevistador; en detrimento de la imagen. Característica determinante del medio. 

La televisión de sillón —que después se adornó con un televisor plasma, que ha ido ganando tamaño— es fácil de producir, económica y llena espacio en parrilla, pero desaprovecha los escenarios naturales, la diversidad de personajes y la acción o movimiento de lo que sucede en las regiones.

El paso, afortunado, por la CNTV de los 3 últimos comisionados representantes de los canales regionales, permitió que la dinámica de la dura adolescencia del medio cambiara para bien. Y llamó la atención a los gerentes de los canales sobre la necesidad de participar en la política audiovisual del país; es decir, de no solo ser receptores sino movilizadores, para eso hay que conocer la industria, es complejo concertar sin la información adecuada. 

En la siguiente columna veremos cómo las cámaras salieron del estudio para mostrar los eventos representativos de la región, los documentales y crónicas se ajustaron más a la doctrina y llegó la ficción a la televisión regional. También nos preguntaremos ¿Cómo entra la televisión regional en la transformación digital?

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Tv Regional 1

En los años 80, cuando la televisión regional comenzó su proceso de diseminación en algunos de los territorios colombianos, se agitaban las banderas de la descentralización; que era el modelo de producción y programación de televisión dominante en el país, debido a que la infraestructura técnica estaba en la capital y se valió, en sus inicios, de procesos creativos heredados de otros medios de comunicación —como la radio y la prensa— y formas de cultura —como el teatro y el cine—.

Diego García afirma que “la invisibilización y la negación de las regiones en la televisión pública nacional era tan marcada que se puede decir que hasta bien entrada la década de los 1980, las cámaras no habían salido de Bogotá”. Ya, para ese entonces, Luis Carlos Galán había hablado de “la bogotanización de la televisión”. 
En la presidencia de Belisario Betancur, de las banderas se pasó a las antenas de la independencia. Y los canales regionales comenzaron a operar, no sin tener que franquear las dificultades que implicaba poner al aire un medio complejo, en términos técnicos y de producción, con personal en proceso de aprendizaje y una audiencia curiosa pero inconstante.

El papel de los canales regionales, autorizados por el Estatuto de la Televisión en la ley 42 de 1985, sería dejar de lado los moldes y prejuicios con los que se narraban las regiones por parte de los medios nacionales, para dar paso a un punto de vista local que reflejara los imaginarios de los habitantes de los territorios, sus tradiciones, su identidad; con el tono y la mirada audiovisual de los realizadores autóctonos. —Esa es la esencia pura de la televisión regional—. Por esta razón, resultaría contradictorio que en épocas de abundancia —si es que se les puede denominar así— accedan a los recursos concursables, realizadores y productoras que no conocen y pertenecen al área de influencia del canal.

Los primeros años de la televisión regional fueron complejos, pero abrieron el camino y cumplieron el cometido de poner en pantalla las caras reconocibles con las que nos podemos cruzar por el centro de la ciudad, los artistas propios y los políticos que toman las decisiones que nos afectan de manera inmediata. 

Sin embargo, la adolescencia de la tele regional fue más difícil. En la próxima columna abordaré esta época en la que los equipos técnicos se hicieron viejos, los programas se encerraron en un estudio jalados por la inercia del ‘telesillón’ y los recursos fueron escasos; para más adelante llegar a convertirse en una televisión moderna —en términos de infraestructura— pero que aún no comprende lo que representa la digitalización en la, nunca antes más pertinente, Aldea Global de la que hablaba McLuhan.

Zapping: La escena mostraba a un abatido y delgado hombre en una silla ruedas. Quien, con sus hombros y cabeza caídos, ganaba la atención y el pesar de la audiencia que veía el suceso por los medios de comunicación. Exasperados, muchos ciudadanos, entre ellos reconocidos opinadores, de todas las esferas, reclamaron airosos por la violación a los derechos humanos a la que era sometido Santrich. Hoy, el bufón se ríe —arrogante como verdaderamente es— en la cara de todos los crédulos, su actuación rindió frutos y escapó para, desde la cobarde clandestinidad, mofarse y amenazar de muerte al presidente de la República, y en su cabeza, a los colombianos. ¿Donde están los que defendían a este sarcástico rufián? 

domingo, 21 de febrero de 2021

Miedo

El miedo es un motor más potente que la turbina de un avión, una emoción vital y una poderosa razón creativa.

“Oh, miedo, te conozco por mi corazón palpitante,

tu poder deslumbrante inspiró cada línea lúgubre;

y aunque la piedad apacible reclame su parte,

tuyos son todos los truenos de la escena”.

 Así son los versos de William Collins, en su contundente Oda al Miedo, pero, infortunadamente la pulsión no siempre se traduce en una bella obra de arte —como la anterior— sino, que el poder creativo del miedo se desdibuja ante la reacción de los pusilánimes, quienes, en vez de conducirlo a la creatividad, aprietan los dientes y los puños ante el que los confronta con su realidad.

Hace apenas unos días, cuando la dinámica de la secretaría departamental de Cultura comenzó a cambiar —para bien—, el ‘sector’ se puso ‘mosca’ y, como en otras oportunidades, se desparramaron en ‘estrategias’ para torpedear los nuevos procesos. 

El miedo se apoderó de ellos y comenzaron las injurias por mensajes de WhatsApp, reuniones subrepticias y las visitas a los despachos tratando de amedrentar con manoteos y amenazas. ¡Qué triste!, con las mismas manos con que empuñan las banderas de la paz, golpean escritorios, y con la misma boca que invitan a la concertación esputan las calumnias. 

Como dice Silvia Barrei “El miedo nos pone en el lugar de la víctima o del victimario. Pero en los dos lugares alternativamente. Nos dejamos agredir, maltratar, subestimar por miedo. Agredimos, maltratamos y subestimamos por miedo”. Un diálogo al que vale invitar a Borges cuando dice “Mi carne puede tener miedo; yo no”.  

Zapping: Margarita Rosa de Francisco, como era de esperarse, deja su columna del diario El Tiempo. El florero de Llorente             —editorial— no me pareció ni sesudo ni necesario, en cambio si oportunista. Llamó la atención del país, en un haraquiri de opinión, en busca de hacer poner los ojos en la Colombia Humana de Petro y su autodenominado “pacto histórico” —un yo con yo porque yo soy lo más importante de la política—. 

Lástima, se pierde una buena columnista para dar paso a una mala activista, que deja claro, en el título ‘Dilema ético’, de su último escrito en el diario más importante del país; que es una ingrata porque no tiene problema en ensuciar el agua de la que bebió por seis años con tal de servirle a una causa política.

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jueves, 11 de febrero de 2021

Comunes con privilegios

 Los comunes andamos a pie, sin escoltas, ni prebendas; vivimos sin aspavientos ni estrategias de imagen. Los comunes no van por la vida explicando que lo son.

 

Asustados por las andanzas de sus excamaradas disidentes, el partido farc, ad portas de una campaña política que podría demostrar cuan impopulares son en Colombia,  decidió cambiarse el nombre y lo justificó su máximo líder, nuestro coterráneo timochenko, diciendo en un tuit: “Quiero informarle a Colombia y a la comunidad internacional que apartir de hoy llevaremos el nombre de #COMUNES, porque somos un partido de gente del común trabajando por un país justo y con bienestar para la gente del común.”  

 

¿Lo son? El líder de las farc, en transito a comunes, Rodrigo Londoño, ha manifestado en medios de comunicación que su esquema de seguridad sería reducido y que no cuentan con los viáticos para cumplir con sus múltiples correrías nacionales, sin embargo, Alfonso Campos, director de la Unidad Nacional de Protección, le dijo a W radio que “Los recursos están, pero lo que pasa es que tenemos que invitar a racionalizar. Casi el 75% de los recursos para viáticos está destinado para el expartido Farc”.

 

Es decir que son comunes con privilegios, comunes que exigen, comunes que tienen lo que la gente del común no; o sino, hacen un berrinche. Según el portal radiomacondo.fm las supuestas “talanqueras” de la UNP impiden a los exguerrilleros que “realicen su actividad política y las tareas relacionadas con la implementación del acuerdo”.

 

¡Ecolecua! Con la campaña política iniciando, el partido requiere desmarcarse de un nombre que para Colombia es sinónimo de infamia, masacres, secuestro y narcotráfico: las farc; entonces, se inventan un cambio al tiempo que posan de victimas. Así, ponen al país a hablar de ellos desde la perspectiva que eligieron y no desde las disidencias que amenazan con establecer, de nuevo, un régimen de terror armado mientras sus excompañeros de combate buscan votos.

 

Quisiera pensar que no está fríamente calculado, pero no lo consigo. A pesar de la estrategia política, “aunque se vista de seda la mona, mona se queda.”

 

 

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La Televisión para la CRC

 Hubo un tiempo en que la televisión fue el medio de comunicación más poderoso, un tiempo en el que, en nuestro país, tuvo una entidad con rango constitucional que se dedicaba única y exclusivamente a ‘pensar’, regular y promover la industria.     —Sí, pensar así entre comillas porque le pudo la burocracia y la politiquería, pero produjo mucho más de lo que hizo su sucesora.—

 

Después, vinieron los recortes: de independencia, de personal y de funciones; entonces, la televisión quedó al garete, poco se volvió a saber de investigaciones sobre audiencias, del estado del mercado. No se volvió hablar de un tercer canal privado, ni de la televisión pública satelital o incluso del apagón análogo. 

 

El último documento que se produjo sobre contenidos, a la luz de la ley 182 del 1995, fue el acuerdo 02 de 2011, “por medio del cual se reglamenta la radiodifusión de contenidos en el servicio público de televisión abierta”; expedido por la Comisión Nacional de Televisión (CNTV). Es decir, por esa instancia que se dedicaba de manera única a la televisión. 

 

Publica en su página de internet la sala de contenidos de la CRC, —en eso quedó la máxima autoridad de la tv, en una dependencia— un proyecto de resolución en la que se compila y simplifica la regulación existente. Qué, como acertadamente indican es dispersa, excesiva y desactualizada. Hasta ahí todo bien, de hecho, demuestra que hay interés en atacar un problema real y que se comienzan a ver resultados. 

 

Lo triste es evidenciar, después de la compilación, la pobreza y superficialidad de nuestra regulación audiovisual, —no por culpa de ellos, sino de la falta de trabajo de sus antecesores.— Al tamizar lo que es obsoleto o estaba duplicado, quedaron 66 artículos que, en su mayoría, se limitan a temas operativos y de forma. De dos tomos de la publicación “El derecho de la televisión (2009) que contenían buena parte de la regulación de la materia en Colombia, quedaron 23 páginas en la propuesta de resolución.

Si bien el documento técnico del proyecto demuestra rigor, sustento y se puede apreciar la buena voluntad de la sala de contenidos de la CRC en poner orden; a mi juicio quedan algunos temas en el aire, como la cuota de pantalla, géneros poco cubiertos, publicidad política, de licor y tabaco, entre otros que ameritan revisión a la luz de las nuevas pantallas y realidades sociales. 

 

Sigue siendo una tarea pendiente lo prometido al acabar con la CNTV, bajo la premisa de transitar de una entidad análoga a una digital, mostrar resultados en términos de regulación y de promoción en todas las plataformas; ya que la televisión no es un soporte de transmisión sino, lenguaje de tv y narrativa en forma de contenidos independientemente de cómo llegue hasta el espectador.

 

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miércoles, 6 de enero de 2021

Lechona y sudao

No tenemos en el Quindío un plato que consiga identificar, desde la perspectiva cultural, la identidad de nuestra gastronomía al nivel de la lechona tolimense. Algunos estudios de organizaciones dedicadas al patrimonio han caracterizado el fiambre o sudao montañero como nuestro plato insignia, por estar hecho con ingredientes autóctonos como la yuca, el plátano y el hogao —que sí que representa a nuestro país— por supuesto también lleva papa y variedad de carnes. A su lado la bandeja paisa —que de entrada nos confronta toponímicamente— y el sancocho que realmente está presente en gran parte del territorio nacional.

Cómo negar la delicia culinaria que representa el sudao quindiano lleno de sabor y de texturas, cómo no reconocer que su envoltorio de hojas además de aportar sabor es un detalle estético sobresaliente, pero aún no es registrado, de manera oficial, como identitario y no tiene la versatilidad de la lechona tolimense.

La lechona es un plato único con años y años de tradición, podría ser perogrullada pero se vale recordar que la receta original está basada, únicamente, en un amasijo de arvejas amarillas, carne de cerdo y un tiempo largo de cocción que produce su crujiente piel constituida en sello de identidad, se acompaña de arepa e insulso; en nuestra versión local dos guarniciones que han sido descuidadas, la primera por lo general la sirven fría y a medio asar y la segunda es una rareza dulzarrona, que sí que vale la pena probar, pero que no suelen proporcionar en estas latitudes.  

Originalmente se hizo para las celebraciones especiales, mas se ha ido popularizando para el día a día. Igual cumple su función como desayuno que como plato fuerte en almuerzo o cena y por estas razones es ideal para celebrar fechas como la de hoy, víspera de navidad.

En el Quindío es posible conseguir lechona de muy buena calidad, por ejemplo, en algunos lugares tradicionales de Calarcá, también, en supermercados que, aunque industriales, son de buena procedencia y excelencia culinaria, así que hoy es un buen día para comer lechona y mañana festivo almorzar con sudao quindiano.

 

Feliz navidad y nos vemos en la red (0)

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