Descargue Carmesí

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Carmesí es un libro ilustrado de Microcuentos, disponible bajo licencia Creative Commons 4.0 (CC,BY) escrito por Jorge Urrea. Siéntase libre de Descargarlo y compartirlo

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jueves, 13 de mayo de 2021

La perdición

 Encerrados desde hace más de un año, o cuando menos en libertad condicional, como hemos debido sobrevivir en los últimos tiempos, la realidad nos llega a través de pantallas y recorridos verticales marcados por la candencia de un dedo sobre el mouse o recorriendo la pantalla de un dispositivo móvil.

 

Guiados por las imágenes y titulares llamativos, las malas noticias son las encargadas de garantizar que la perdición no termine. Esto no es algo nuevo o exclusivo de los tiempos de encierro por la pandemia, empeorados por la anarquía reinante del paro. No, son instintos primarios instalados en nuestros cerebros, desarrollados y actualizados por la dependencia a la conexión con las pantallas. 

 

La investigadora Loretta Breunig, quien estudia la química cerebral, afirma que si bien es cierto que el ser humano busca la felicidad, para este, la prioridad está en la supervivencia; razón por la cual privilegia la información problemática, ya que está diseñado para identificar las amenazas, es así como las noticias negativas siempre logran ganar la atención más fácil que las positivas.

 

Doomscrolling es el nombre que le han dado a la necesidad compulsiva de saber más sobre las malas noticias, esas que abundan por estos días: heridos, muertos, devastación y violencia. Saltar de un portal a otro buscando más datos, meterse en los perfiles de los protagonistas o allegados, navegar sin rumbo, pero con el faro de la desgracia titilando a lo lejos.

 

El poder de la imagen, del que hablaba Sartori cuando condenó la televisión, es el que hipnotiza, ahora trasladado a las múltiples plataformas, con inmediatez y morbo. No importa que se vea borroso o esté oscuro, lo que importa es la acción, enfatizada por el audio y un titular engañoso o, en todo caso, alaracoso.  

 

Para huir del doomscrolling, que en una traducción, literal, sería desplazamiento de la perdición; los expertos aconsejan establecer tiempos de navegación, informase en portales con reconocimiento profesional y una recomendación —que puede sonar familiar a los asiduos navegantes de las redes sociales—, enfocarse en cosas buenas de manera consciente. La frase popular es: manden fotos de gatos para equilibrar todas estas noticias negativas. Una reacción instintiva que apela a la lógica y al mismo motor del doomscrolling, la supervivencia.

 

Zapping: Para quienes somos creyentes, el 13 de mayo representa una fecha importante en los hitos de la iglesia católica. Cuenta la tradición que en esta fecha, en 1917,se hizo presente la Santa Madre a tres pastorcitos en Fátima y dejó un mensaje de conversión pidiendo que al rezar el rosario se dijera “Oh Jesús perdónanos por nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno y lleva al cielo a todas las almas, especialmente las más necesitadas de tu Divina Misericordia”. Oportuna para estos días de desasosiego. 

 

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domingo, 2 de mayo de 2021

Salón de artistas del Quindío

Los artistas plásticos del Quindío podrán contar de nuevo con el salón de artistas organizado por el departamento.
Al ya tradicional y siempre esperado salón de artistas quindianos, organizado por la alcaldía de Armenia, en el marco de las fiestas aniversarias del municipio, y operado de manera eficiente durante muchos años —cuando la politiquería no ha intervenido— por AMUSA. Se vuelve a sumar el salón de artistas que en la administración del padre Carlos Eduardo Osorio se llamó, Quindío Sí crea. 
El nombre no importa, lo que sí importa es que estos espacios incentivan la productividad, la creación y la circulación de las artes plásticas, una de las áreas que menos atención obtiene por parte de las administraciones.

Los tecnicismos de la administración pública han inducido a pensar que la adquisición de obra, como parte del deber ser de la promoción del arte, es una ilegalidad en la medida en que se vuelve un bien tangible y de alguna manera susceptible de ingresar al inventario, en cambio pagar por una presentación de danza o música que son las más demandadas para ‘amenizar’ actividades político/administrativas —así sean efímeras—, si es viable. No importa que cuesten lo mismo. 

Dicho lo anterior, el poder contar con dos salones que premien el trabajo de los artistas plásticos es una pequeña bocanada de oxígeno para un área que, curiosamente, es la única que cuenta con formación profesional en el departamento.

Según la convocatoria departamental de estímulos 2021, que, valga resaltar, salió con incentivos equitativos para cada área; las artes plásticas contarán con una beca de creación y una para la realización del salón; en el que se premiarán los tres primeros lugares y se darán menciones especiales. 

Esperemos que, a partir de una curaduría creativa y conceptual, la sala Roberto Henao Buriticá se llene de imágenes y figuras que nos hagan vivir un viaje coherente y fascinante. 

Zapping: Un detalle interesante de la convocatoria de estímulos 2021, es que incluyeron a los jóvenes creadores como posibles receptores de estímulos, eso, demuestra una muy sensata intención de promover nuevos talentos que podrán hacerse un espacio en el sector cultural a partir de la adquisición de la experiencia que les otorga ser acreedores de estos reconocimientos. 

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martes, 27 de abril de 2021

16 años de video

 Era el 23 de abril de 2005, lejos estaba el mundo de imaginar que un clásico video de la visita al zoológico sería el preámbulo de uno de los hitos más grandes en la historia del audiovisual.

 

Mañana se celebran 16 años de haber subido el primer video a la plataforma Youtube, —¿parece poco tiempo verdad?—. En el video, de 19 segundos, se puede ver a Jawed Karim, un joven de 26 años y cofundador de la plataforma, quien habla frente a la cámara en plano de busto y una angulación de tres cuartos, al fondo se ven los elefantes del zoológico de San Diego: “Muy bien. Aquí estamos frente a los elefantes. Lo realmente bueno que tienen estos chicos es que tienen largas trompas. Y eso es genial. Y eso es más o menos todo lo que hay que decir”. Así nació Youtube, con lenguaje coloquial y sin pretensiones visuales.

 

La plataforma creció exponencialmente; en un año alcanzó dos millones de visualizaciones y fue vendida a Google por 1.650 millones de dólares. Pronto, además de los videos simples de la vida cotidiana que registraban las escenas del día a día, —como lo hicieron los Lumière con sus filmaciones— llegaron las producciones elaboradas y hasta se comenzaron a compartir joyas audiovisuales difíciles de conseguir hasta ese momento. —Recuerdo haber batallado para ver con mis estudiantes, de la materia televisión, Nanuk el esquimal, pero de un momento a otro, el primer documental de la historia estaba disponible en la red.

 

Youtube puso al alcance de todos un recurso que se habían reservado las grandes cadenas de televisión, llevar el audiovisual de un usuario a otro; primero con videos de corta duración, después permitiendo extensiones más largas y emisiones de flujo. De esta manera, lo que antes costaba millones por la intermediación de los medios masivos está ahora, de manera gratuita, disponible para quien tenga una cuenta de correo electrónico, sin importar que tan poderoso sea.

 

Lo anterior lo ilustra Diego Beas en su libro, La reinvención de la política, cuando explica el papel de Youtube en la campaña presidencial norteamericana de 2008: ”El anuncio de Clinton no se hizo a través del típico spot de 30 segundos emitido en hora punta… se lanzó en el portal de la senadora y a través de un canal dedicado en Youtube. Aunque la diferencia pueda parecer banal, incluso irrelevante, marcaba el cambio de un modelo en donde el control pasaba de los medios de comunicación al propio candidato”

 

Con Youtube, incluso, se estableció una estética que nace del desconocimiento del lenguaje audiovisual y la falta de preparación del talento en cámara, pero que es tan poderosa que ha logrado influir en los medios convencionales y demostrar esa premisa de la industria del entretenimiento que decreta que, el contenido es el rey.

 

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La televisión vive

La televisión convencional, esa que llega por una antena que está en el techo, o por el operador de cable, no ha muerto ni está en coma, se transforma y se adapta a un ecosistema cambiante y se afianza en los géneros y formatos realizados en vivo y en directo.

 

Un zafio local, mal informado, ha anunciado el ocaso de la televisión regional ante la televisión extendida, sin tener idea de lo que habla —en una entelequia demagógica propia de su mal maestro—.

 

A la televisión la están matando desde hace muchos años, tal como dijeron que moriría la prensa con la llegada de la radio, o la radio con la pantalla chica. Lo que realmente ha pasado es un fenómeno que describió Marshall Mcluhan con esta frase: “el contenido de un medio es otro medio”; con una vuelta de turca Bolter y Grusing complementaron el concepto y lo llamaron remediación. Lo que sucede es que, con la aparición de las nuevas formas de mediación, se reconfiguran los canales existentes de tal manera que aportan sus características a los nuevos, que las adaptan narrativamente a sus particularidades técnicas. Al final, hay un complemento y no una sustitución.  

 

Según una investigación de la consultora ß “la TV paga lineal no sufrió pérdidas de suscriptores a manos del “streaming” en Colombia”, en cambio, aumentó alrededor de 279.000 suscriptores, en relación al 2020.

 

Lo anterior respecto los usuarios de cable, en cuanto a la audiencia, es decir los televidentes,  es pertinente destacar que la televisión en Colombia está operada por privados y por el Estado. La tv privada está tan ‘aburrida’ con las concesiones, que las siguen renovando y pagando cada 10 años y han hecho todo lo posible por mantener el monopolio y no dejar entrar un tercer canal privado —es sarcasmo, por si el zafio no entendió—.Es cierto sí, que han bajado los niveles de audiencia, pero también lo es que la programación que ofrecen en estos canales es generalista, luego,  obvio que algunos televidentes temáticos se queden en el cable o busquen contenidos en las OTT. 

 

Por el lado de la televisión pública el rating no juega —o no debería jugar— un papel preponderante, ya que la función fundamental es construir identidad y ser recolector y guardián de la memoria audiovisual de los territorios. En esa medida, la televisión regional juega un papel fundamental: cubrir zonas inalcanzables para los medios comerciales, a los que no les interesan comunidades que no son consumidores sino ciudadanos como, diría Martin-Barbero.

 

En 2019 cuando el gobierno nacional estaba promoviendo la aprobación de la ley 1978, uno de los principales argumentos fue la necesidad de ampliar la penetración del internet en el país. Decía el viceministro de conectividad que, La diferencia de penetración entre zonas urbanas y rurales es más del 32%, condición que se agrava por estratos socioeconómicos incluso a nivel municipal” y que el 50% de los hogares colombianos no tiene internet.

 

Esto lo que quiere decir es que, si bien es inminente la digitalización, no es un hecho que todos los colombianos puedan acceder a los contenidos allí gestionados, por ende, refuerza la importancia de la televisión regional al ser la única que llega a zonas no cubiertas por otros medios, proporcionando información y entretenimiento a donde no alcanza el internet.

 

Esa es la importancia de que a los canales regionales lleguen profesionales que sepan de qué se trata la industria, y sobre todo que entiendan el papel de un medio público. No gente que busque dividendos o producir contenidos para competirle a Netflix.

 

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viernes, 9 de abril de 2021

¿Cultura Pa' todos?

 Cuatro meses y catorce días estuvo acéfala la Corporación de Cultura y Turismo de Armenia. Cuatro meses son mucho tiempo y hablan de las prioridades del alcalde.  

Por fin el pasado martes inició labores Diana María Giraldo, quien tiene la nada fácil tarea de ponerse al día y enfrentar el complejo momento por el que pasa  Corpocultura. Una entidad que ha sido sometida al escrutinio de una parte de los artistas y cultores, de la prensa y los investigadores sociales, encontrando irregularidades de contratación y élites de contratistas. —Qué curioso, los que gritan en las calles en contra de las “transnacionales” son los mismos que han montado un pequeño monopolio, hasta ahora blindado, en la entidad que rige la cultura de Armenia—.  

A boca llena han salido a decir algunos de los miembros de la que podríamos llamar rosca cultural cuyabra, que Armenia fue la única que tendió una mano a los artistas en época de pandemia, y a fe que así fue. Lo hizo con los recursos que le dejaron usar a Diana Rodríguez para ese menester, pero no con todo lo que pudieron haber puesto en convocatoria.  

De acuerdo con el plan de desarrollo de Armenia, la cultura tiene varias fuentes de financiación: recursos propios de  Corpocultura, Sistema General de Participación, espectáculos públicos, estampilla procultura y recursos propios del municipio. Según ese documento, para el cuatrienio hay un promedio anual de $2.549.299. De esa cifra, el valor proyectado de recursos propios de la alcaldía es de tan solo $118.000.000. Un aporte que depende —en su monto y posiblemente destinación— exclusivamente de la voluntad del alcalde.  

En una conversación con el maestro James González, exsecretario departamental de cultura y experimentado gestor cultural, hicimos unas cuentas generales del dinero público que se mueve en la cultura del Quindío, el panorama fue el siguiente: para el año 2020, por ejemplo, el ministerio de Cultura asignó mediante convocatoria pública alrededor de $2.150 millones, de esos, cerca del 60 % se queda en Armenia, es decir $1.290 millones. Por otra parte, el departamento, por mandato de las tan mentadas ordenanzas, sacó a convocatoria alrededor de $900 millones de los cuales un aproximado de $720 millones quedaron en la capital. Mientras que la ciudad de Armenia históricamente ha sacado a convocatoria $270 millones en promedio. Para el caso particular de 2020, lo hizo con $300 millones de estampilla y alrededor de $100 millones por espectáculos públicos —solo por pandemia—. Eso corresponde al 16.31 % del presupuesto total de la corporación. Un porcentaje que no hace honor al objeto de la entidad: “Promover, conservar, fortalecer y prestar servicios para el desarrollo artístico, cultural y turístico de Armenia”. Un porcentaje que, en todo caso, no alcanza ni siquiera a igualar las bolsas concursables de la nación o el departamento.  

¿Será que las élites de la cultura local, con estas cuentas, todavía piensan que Armenia le cumplió a todos?  

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