Descargue Carmesí

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Carmesí es un libro ilustrado de Microcuentos, disponible bajo licencia Creative Commons 4.0 (CC,BY) escrito por Jorge Urrea. Siéntase libre de Descargarlo y compartirlo

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miércoles, 9 de septiembre de 2020

El robo del sigo

Las historias de grandes robos, con planes meticulosos y milimétricos tienen un público ganado que las sigue en salas de cine y plataformas. Desde esa perspectiva El robo del siglo es un acierto de producción, también lo es como producto comercial.

Un poco más reposada la espuma sobre la serie colombiana, disponible en Netflix, que pone en escena el atraco al Banco de la República de Valledupar. Me atrevo a exponer algunas consideraciones 

—aclarando mi respeto por los productores y equipo técnico y creativo—. 

Creo que, desde una perspectiva de mercado, la serie fue inflada equiparándola con La casa de papel, lo que logró llamar la atención del público. Pero también, pudo generar alguna desilusión, aunque, estoy seguro de que estaba calculado —valga aclarar que no soy fan de la serie española—.

Siendo la historia buena, —y es que es casi calcada de los acontecimientos reales, luego, tiene con qué serlo— se queda corta en acciones y sorpresas, —por la misma razón de ser fiel a los hechos— no tiene giros, las subtramas son intrascendentes. Pudo ser una buena película, o en su defecto, una micro serie de 3 capítulos —cómo Sherlock—. Así, se hubiera lucido más. 

La serie cuenta con un gran trabajo de fotografía y de arte. Las locaciones fueron bien elegidas y logran una atmósfera calurosa y tensionante. La investigación, en cuanto a diseño de producción, es rigurosa; la escenografía, utilería y vestuario nos ponen en la época. 

El nivel actoral de los protagonistas es muy bueno. Mejor Tappan —el abogado)—y Benjumea —doña K— que Parra en esta ocasión —pero Parra es Parra—. No pude quitarme la figura de Víctor Mallarino como Mirando Zapata en El inútil al ver el personaje de Chayo, que es, en mi criterio, poco verosímil: negado pero líder. De los secundarios destacan Juan Sebastián Calero —el Sardino— y Waldo Urrego —Dragón—.

Figurar dentro de las series más vistas en Netflix es un logro que debe inflar el pecho de los creadores y por eso esta columna no pretende minimizar la obra audiovisual. Tan solo poner en perspectiva algunos elementos narrativos que no pasan inadvertidos pero que tampoco demeritan, de ningún modo, el gran trabajo realizado por Dynamo y su equipo.

Zapping: En el robo original, según la revista Semana, el cerebro detrás del golpe fue Benigno Suárez Rincón, alias Don Pacho, de quien dicen, ejercía como narcotraficante en Circasia, Quindío. Lugar donde fue capturado. Uno más para la lista de bandidos ‘ilustres’ ligados al departamento.

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jueves, 27 de agosto de 2020

El arte es como el agua

¡La cultura en Quindío va de maravilla! Esta semana se anunció que se entregarían los ‘incentivos’ a los 714 artistas beneficiados con el dinero que proviene de los recursos del Iva a telefonía móvil. Un pequeño paso para el sector cultural, pero un gran paso para la secretaría de Cultura departamental —que bajó bandera—, además Corpocultura abrió convocatoria de concertación con ‘jugosos’ premios.

“¿No ven?, ya soy decente: me fue fácil. Que el público se agrupe y que me aclame.” Dice Silvio Rodríguez en su satírica canción después de haber sido increpado por cantar “cosas indecentes”.

Mientras tanto, en la otra dimensión, el arte líquido —para invocar a Bauman meramente desde la idea de flexibilidad— se adapta a lo que hay. Conforme se escuchan lloriqueos burocráticos, los artistas buscan alternativas para no frenar sus procesos creativos, formativos y de circulación o exhibición. 

Como el agua que se ajusta a su recipiente, los festivales y obras se acomodan a las nuevas formas de hacer cultura. 

El 11 de agosto se conocieron los niños ganadores del Festival Nacional de Música Andina Colombiana Turpial Cafetero, después de un proceso mediado por las Tic, donde participantes de todo el país enviaron sus interpretaciones que fueron exhibidas a través de Youtube.  Proceso similar se vive con el Danza Fest, evento de la fundación Danzar, donde parejas nacionales e internacionales, entre el 22 y el 29 de agosto, presentan sus coreografías, además de seminarios a través de las plataformas digitales. 

Arte impulsado en el Quindío, que no se detiene a pesar de las dificultades financieras y que trasciende a las presentaciones de fogueo de los primeros días de pandemia, para convocar a artistas y espectadores a seguir la dinámica cultural.

Hay más. Han estado presentando funciones de danza y teatro, La Loca Compañía, igual que el grupo Teatro Azul y Fundanza con transmisiones en plataformas digitales. Se prepara la décimo novena versión del festival Cuyabrito de Oro, que por primera vez saldrá del escenario para reunirse en pantalla entre el 20 de septiembre y el 4 de octubre y afina detalles el Festival Cine en las Montañas para salir al aire en una versión online entre el 7 y el 14 de septiembre bajo la premisa biodiversidad y territorio.

Tres preguntas quedan de esta corta reflexión. ¿Estamos preparados técnica, conceptual y narrativamente para hacer eventos digitales con un mínimo nivel estético? Un común denominador en las promociones de los eventos es el logo del ministerio de Cultura. ¿Se podrían haber hecho sin los recursos de concertación y estímulos nacionales? Finalmente, ¿cuál ha sido el aporte del departamento en los eventos que usan su logo? Hasta donde sabemos no han ejecutado recursos. O es que se acomodan —como el agua— o no nos han contado toda la historia. 

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lunes, 24 de agosto de 2020

Encapsular el tiempo

Cuando la magia se hizo, por cuenta de la física y la química, debían pasar horas antes de poderse ver el resultado: Una vista por la ventana, la imagen de un personaje, un bodegón. Este fue un proceso que pasó de ser un ritual complejo a convertirse en uno; casi, casi, insulso. 

Ayer 19 de agosto se conmemoró el día internacional de la Fotografía. En esa fecha, Louis Daguerre presentó al mundo el daguerrotipo y de manera oficial nació esta bella forma de expresión que, ahora, está al alcance de casi todo el mundo.

Al principio, capturar la imagen fue un proceso que implicó conocimientos propios de las ciencias puras, además de los estéticos. Con el paso del tiempo, el dispositivo ha dejado de ser un mecanismo complejo para convertirse en una interface transparente, en el sentido de no evidenciar su funcionamiento, sino de la obtención misma del resultado: una imagen.

Lo anterior ha devenido en una suerte de saturación visual que hastía y banaliza la imagen. Ahora no se necesita ni ciencia ni estética. La cámara es sinónimo de teléfono móvil, de inmediatez, de ¿improvisación?, de muchas fotos de cualquier cosa —un poco o mucho— en contravía de lo que afirmaba Hanssel Adams: “Una fotografía no es un accidente, es un concepto”, pero claro, el maestro estaba en otro contexto.

La condición evocativa de la fotografía se hace más poderosa con el paso de los años, es decir, con el añejamiento del motivo fotográfico. Al volver a una imagen el carrete se devuelve y se pone en perspectiva la cápsula del tiempo: los olores, los colores, la textura. Cuando nos enfrentamos a una imagen de hace unos años, no es, simplemente, su capacidad icónica la que nos confronta, sino lo que está fuera del cuadro. Por eso, tras la facilidad de apuntar y disparar —que no es del todo reprochable— sería conveniente revisar y depurar, con la conciencia de imaginar con qué nos queremos encontrar dentro de —por decir algo— cinco años, cuando estemos revisando los archivos. Allí valdría la frase de Elliott Erwitt cuando se refiere a la fotografía: “Se trata de encontrar algo interesante en un lugar ordinario. Me he dado cuenta de que tiene poco que ver con las cosas que ves y mucho con cómo las ves”.

Entonces, los verdaderos fotógrafos podrán decir: se están mezclando peras con manzanas —tener un celular con cámara no hace a nadie fotógrafo— a lo que debo responder, cocinar no nos hace chefs, pero nos metemos a la cocina; ni elegir la ropa asesores de imagen, y a diario seleccionamos nuestro vestuario. Así que, entrados en gastos hagámoslo bien.

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sábado, 15 de agosto de 2020

Julio Sánchez sin filtros

Un filtro es algo que está interpuesto entre dos partes y que cambia, dependiendo de la densidad, las características del contenido dejando pasar solo una selecta parte de este.

 

En nuestro país hay una inmensa cantidad de filtros ideológicos que únicamente dejan pasar lo que el individuo cree desde sus prejuicios o bagaje. Conforme avanza el tiempo, entre más ha trabajado el filtro más denso se vuelve y menos opción de deje fluir ideas contrarias. El choque entre el tamizaje de dos filtros es lo que llamamos polarización.

 

Este fin de semana se conocieron unas transcripciones de conversaciones entre el periodista Julio Sánchez Cristo con el abogado Diego Cadena. El también periodista Gonzalo Guillén las sacó a relucir como una “gran revelación” anunciando que Sánchez Cristo trabaja para el abogado Cadena y su ex cliente el Senador Álvaro Uribe Vélez (AUV).

 

El filtro de Guillén es profundamente denso, raya con el fanatismo y el odio, e impide tomar distancia para presentar los hechos con meridiana objetividad. Sus ‘hallazgos,’ fruto de un ejercicio o relación periodista/fuente —alguien le debió entregar esas transcripciones—, son presentados de manera tendenciosa haciendo énfasis solo en unas partes de lo que exponen las grabaciones ordenadas por la corte.

 

“Es que le estoy diciendo aquí a Julio Sánchez, que el es mi amigo pero no me llama a preguntarme sobre acusaciones de bandidos…”  Dice un aparte de la transcripción de la conversación de AUV. ¿Qué prueba eso? Pues en mi saber y entender, lo que demuestra es que el periodista Julio Sánchez no interpone su amistad al criterio periodístico para el tratamiento de la información. Si eso lo dice un personaje con el poder y capacidad de influencia del ex presidente, creo que habla más bien que mal de Sánchez Cristo.

 

Otra comunicación, con ínfulas de gran noticia, es entre Diego Cadena y Julio; allí el abogado le dice que las cosas salieron bien en una entrevista y que “el hombre expuso todo, explicó. Félix le estaba dando ahí un poquito de garrote, pero, pues bien, su trabajo.” De nuevo una conversación a favor del director de la W, porque demuestra que hay variedad de puntos de vista en las entrevistas y que no se interfiere en los miembros del equipo para la realización de su trabajo. Son claras las posiciones ideológicas de Félix y Yamit Palacio versus las de María Isabel Rueda y Alberto Casas, constantemente se les escucha al aire a unos y otros plantear sus opiniones libre y profesionalmente. 

 

Ayer en su programa de la mañana, Julio Sánchez fue requerido por un entrevistado que le pidió explicaciones sobre el hecho, a lo que el experimentado periodista respondió planteando la importancia de cultivar y cuidar las fuentes “la fuente es sagrada” dijo. —Eso lo debe saber y aplicar Guillen que ha ser muy amigo de sus fuentes en la corte y en la selva—. 

 

Julio también manifestó que ha apoyado abiertamente a críticos del expresidente Uribe —como a Daniel Coronell y Daniel Samper,lo que se contradice con versiones de que es un periodista fletado por el Uribismo —uno no aúpa a los contradictores de sus clientes—. También se refirió a la afirmación de que le gusta hablar con bandidos "Sí, hablo con ellos, por que con los bandidos es que uno conoce otros puntos de vista de la noticia". Finalmente recibió el apoyo de su equipo de trabajo quienes manifestaron que ejercían su labor libremente.

 

Julio Sánchez Cristo ha sido uno de los periodistas más respetados del país y se ha ganado un espacio en el mundo por su revolucionaria forma de ver la información radial de la mañana. Por las cadenas y emisoras por donde ha pasado ha generado altos niveles de audiencia y ha logrado tener en sus micrófonos a personajes de toda índole: política, del negocio del entretenimiento y de la ciencia entre otros. Ha sido crítico de muchos temas nacionales y ha apoyado causas benéficas. No es perfecto, tiene fama de malgeniado y vano, pero, ¿quien puede negar su gran talento y capacidad periodística y mediática? De mi parte, admiración y respeto.

 

Lo mejor es usar gafas con doble filtro.

 

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Convocatoria ‘Espinosa’

En el año 2015, justo después de perder las elecciones y un par de meses antes de entregar el gobierno, la hoy destituida e inhabilitada, Sandra Paola Hurtado, gestionó un paquete de ordenanzas en la asamblea de Quindío que pretendían hacer una transferencia de recursos manejados por el departamento a los municipios —donde sí había ganado—. El espíritu era claro, no perder el control del dinero y la burocracia en donde podía manejar la plata y donde no, ‘frenar’ al padre Carlos Eduardo Osorio Buriticá.

La historia de las ordenanzas es conocida, fueron demandadas y el departamento ganó, impidiendo así que los dineros pasaran directamente a ser manejados por los alcaldes. Pero 2 de ellas quedaron intactas porque, por encima del control presupuestal, pesó honrar la promesa del bien común. 

La reglamentación del uso de los recursos de la estampilla procultura del departamento para invertirlo en las convocatorias de concertación y estímulos, ha sido un querer del sector cultural desde hace varios años. En el seno del consejo departamental de cultura se discutieron y plantearon propuestas para que, de una manera equitativa, se dispusieran los recursos recaudados por cuenta de la mencionada estampilla a apoyar proyectos de arte y cultura que debían ser presentados en una convocatoria pública.

Antes del 25 de octubre de 2015, el texto de las ordenanzas era uno; el que llegó en noviembre a la asamblea estaba cargado de maña, dicen que la propia candidata perdedora Sandra Gómez supervisó su redacción y determinó con lujo de talles: fechas de apertura, conformación de un comité que aprobara los términos y supervisara el proceso —nombrado por los alcaldes, que curioso— y destinó la totalidad del dinero del recaudo de estampilla a las bolsas concursables. Un dinero que fue manejado de manera discrecional durante cuatro años por los salientes, y que, en un abrir y cerrar de ojos quedó condicionado solo para ser entregado mediante convocatoria y solo a quienes cumplan los requisitos de la ordenanza.

Durante el gobierno de Sandra Paola Hurtado una cantidad importante de plata de la cultura, y posiblemente de la estampilla, transitó por el Fondo Mixto de la Cultura y las Artes del Quindío. Bajo la gerencia, en ese entonces, de Jorge Iván Espinosa —muy de la casa Hurtado-Pareja— hoy secretario departamental de Cultura y a quien le correspondería hacer cumplir las ordenanzas aprobadas en 2015 y presentadas por sus padrinos políticos.

Transcurrida la mitad del año, no solo no se ha cumplido con las fechas de apertura de las convocatorias, mientras el sector pasa trabajos y reclama lo que le corresponde, sino que se anuncia una ‘espinosa’ ‘convocatoria exprés’ con el dinero de la estampilla procultura, es decir, pretenden pasar por la faja las ordenanzas, que sí aplicaban para el gobierno anterior, pero al parecer, para Jorge Iván, no.

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