Los dueños de la moral tienen memoria a corto plazo. No logran dilucidar que sus palabras taimadas y sus ideas correctas son solamente una máscara de la inconmensurable cantidad de hechos que contradicen sus propios principios.
Los dueños de la moral se aferran con garras -de hiénidos no de felino- a frases hechas que perdieron sentido cuando sus actos pusieron en evidencia lo que verdaderamente tienen en su corazón.
Los dueños de la moral se aferran a slogans: “Paz total” “Me la juego por la vida” que no son capaces de defender con hechos, que no son capaces de honrar. Que apenas si pueden pronunciar. Slogans vacíos porque no se cumplen, frases hechas para alienar, letra muerta, como los muertos por la falta de medicamentos y atención médica o la guerra por el territorio, las drogas, el oro y la ideología.
Los dueños de la moral destruyen, incendian, apuñalan, mientras en sus bocas se dibuja la palabra paz. Vituperan, calumnian, siembran odio. ¡Qué contradicción! Proclaman el respeto, pero no lo ejercen.
Los dueños de la moral, hablan de decoro, se autoproclaman decentes, mientras lavan la cara de ladrones que se quedan con la plata de quienes pagamos impuestos. O miran para otro lado cuando nombran incapaces sin formación en puestos del Estado. ¿Qué es eso sino corrupción?
Los dueños de la moral claman por consideración a la diferencia, pero no toleran que otros se expresen respecto a lo que ellos no comparten. Y peor aún, esto los lleva a ser violentos, tanto o peor como los violentos que ellos odian, como los fasistas que describen en arengas y grafitis. Son violentos en los muros de las calles y en los muros de las redes sociales. Son violentos pero se dicen pacifistas, amorosos, vitalistas. En realidad son intolerantes.
A los dueños de la moral ahora les molesta que alguien atente contra su sabroso statu quo. Les incomoda que les hablen duro, les fastidia la grandilocuencia. ¡Raro! porque hace 4 años eso era exactamente lo que les privaba. Les encantaba que su líder era -y sigue siendo, mientras viola la ley al hacer política desde el puesto- frentero, sin pelos en la lengua.¡Todo un orador!.
¡Ah! pero no hay que olvidar que los dueños de la moral tienen memoria a corto plazo.
De todos modos, perdieron el derecho moral para “hacer oposición” a lo que se les ocurra que hagan sus odiados políticos. Porque a los dueños de la moral, sus líderes, les han restregado el catálogo completo de trampas protagonizando cada “jugadita” que han criticado y denunciado siendo oposición.
No pueden seguir en las mismas y no podemos dejarnos avergonzar por no creernos dueños de la moral.
Nos vemos en la red (0) y en las urnas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario