Hay algo sospechoso, y por eso mismo interesante, en las listas de recomendaciones. Más aún cuando vienen de alguien como Enrique Bunbury, que ha visto pasar varias “resurrecciones del rock” sin inmutarse. Cuando él señala bandas jóvenes que reviven el rock conviene escucharlas… pero también desconfiar un poco. Porque el rock lleva veinte años “volviendo”, mejor dicho no se ha ido.
Algo sí está pasando cuando aparecen bandas como Geese, quizá la más incómoda de todas. Según las críticas, su propuesta es caótica, ansiosa, fragmentada. En vivo, esa sensación se hace intensa: ruido, tensión, teatralidad. Suenan potente y con un estilo alquenos podemos acomodar los que nos quedamos en el rock de los 80. Su canción más popular en Spotify es “Au Pays du Cocaine”
Más consolidados están Fontaines D.C.. Su caso es particular: una crítica casi unánime a su favor sin caer en lo complaciente. Un post-punk literario, oscuro, donde la palabra pesa tanto como el sonido. Han entendido algo clave: el rock no necesita gritar para ser político.Su canción más popular en Spotify es “I love You”
En el extremo opuesto está IDLES, donde todo es exceso. Energía, activismo. Son una banda física que en directo arrolla. Ellos cargan con su propia concepción del mundo: una postura ideológica que a veces, para mi gusto, es demasiado explícita. Aun así, los sostieneque creen en lo que dicen. Son auténticos. Su canción más popular en Spotify es “The Godof Lying”.
Finalmente, Wet Leg, que reprentan el juego que terminó siendo verdad. Nacieron con ligereza, casi como una ocurrencia, pero rápidamente demostraron que había algo más. Su música combina sarcasmo, deseo y una despreocupación calculada. Con unos ritmos que atrapan y una voz femenina casi desganada que coquetea en el susurro. Su canción más popular en Spotify es “Mangetout”.
¿Qué une a todas estas bandas?
No es un sonido homogéneo. Es una actitud.
Ninguna intenta “salvar el rock”, aunque la crítica insista en esa narrativa perezosa. Más bien lo deforman, lo llevan a sus terrenos, lo contradicen. Unas desde el ruido, otras desde la poesía, otras desde la ironía.
Gracias a Bunbury por su música y por su buen criterio curatorial, estas bandas -que no conocía- lograron sacarme del heavy metal de los 80 por un momento y refrescar mi playlist. Espero que a ustedes amables lectores les pase igual.
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